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Fui hijastra mala

Tanta confesión de madrastras buenas y otras malas que me revolvió el estómago hoy puedo confesar que fui una hijastra mala.

La historia comienza hace 20 años atrás... Yo tenía 8 años y, para los que dicen que los niños son todos buenos y si son malos es porque son influenciados por los padres, déjenme contarles que no es así. Mis papás se separaron cuando yo tenía esos 8 años. Para mí fue terrible, pero mis padres eran personas muy buenas y se esforzaron muchísimo para que yo no sufriera ningún daño colateral. Al año de separarse, mi madre encontró una nueva pareja, un gran padrastro que quiero muchísimo, y cuando cumplí los 10 años, mi papá se emparejó con una mujer. Ella era hermosa y muy buena conmigo, pero sinceramente yo, a los 10 años, pensaba de una forma muy egoísta. Quería a mi papá solo para mí y sentía que ella me lo quitaba; me quitaba su atención y su amor. Le tomé un odio que era inevitable y comencé a ser grosera con ella a escondidas de mi papá. Ella tuvo mucha paciencia; yo, ahora con casi 30 años, me doy cuenta de que fui muy odiosa con ella. La torturé por casi 2 años completos. Comencé a verla cada vez menos, hasta que no la vi más. Di por hecho que había desaparecido al fin. Tenía a mi papá solo para mí, hasta que pasaron unos meses y me di cuenta de que mi papá seguía saliendo con ella. Yo ya tenía como 12 o 13 años y, cuando supe, armé un plan con mi mejor amiga para derrotarla (súper inmadura).

Quiero destacar que mi mamá jamás me dijo nada ni envenenó mi cabeza; ella y mi padre siempre fueron muy amigos. Bueno, el asunto es que se acercaba el cumpleaños de mi padre y hizo una fiesta grande, y claramente ella estaba. Yo invité a mi amiga y pusimos en marcha el plan. La molesté todo el evento hasta que mi mamá se dio cuenta, me apartó del lugar y me preguntó qué sucedía. Ahí me dio una pataleta de niña pequeña y le dije que mi madrastra me odiaba. Inventé muchas cosas que eran mentira y mi mamá me creyó. Al otro día del cumpleaños, mi mamá habló con mi papá y mi papá me dijo que no me preocupara. Y terminó con ella... lo logré. Pasaron 4 años y mi papá se encontró otra pareja. Yo ya tenía alrededor de 17 años y ya me importaba un huevo. Duró poco, la verdad es que el tema nunca más se habló. Hasta que en el año 2021, mi padre se enfermó de cáncer al estómago. Fue muy rápido todo, duró 4 meses desde que se lo detectaron. Antes de morir, me dijo que me amaba y que entendía que lo que había pasado me hubiera hecho daño. Entendía que muchas cosas fueron por mis celos hacia él. No se arrepentía de haberme elegido, pero por favor le ayudara a encontrar a Ana (la madrastra) para poder despedirse, ya que para él, ella fue el amor de su vida. Se me rompió el corazón. La busqué por redes sociales y no la pude encontrar. La busqué por un certificado de nacimiento (mi padre guardaba papeles con su rut) hasta que la encontré. La contacté y la fui a visitar. Tienen una fundación para animales. Me contó que después de terminar con mi padre, se puso a estudiar y viajar. Nunca se casó y no tuvo hijos porque no podía. En ese entonces, yo no lo sabía. Me arrepentí tanto, tanto, tanto de haber sido tan mala con ella.

Mi papito pudo despedirse de su gran amor y a la semana él murió.

Yo, actualmente, soy madrastra de una niña de 5 años que es un amor. Mi conciencia jamás estará en calma por haber sido así. Me perdí una linda oportunidad de tener una familia más grande, de haber tenido dos figuras maternas buenas. Yo también soy veterinaria y actualmente sigo en contacto con Ana. Le pedí disculpas, pero jamás podré devolverle a mi padre esos años perdidos. Lo lamento. Lamento haber sido tan egoísta. Por eso, si alguna hijastra está leyendo esto, dejen a sus madrastras tranquilas. Si son malas, la vida se encargará de ellas. Pero no sean egoístas con sus padres. Ellos, antes de ser papás, son personas con las mismas necesidades de amor, cariño, preocupación y compañía. Su vida amorosa no termina porque son padres.



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