Aguantando como sea!
Me siento sobrepasada. Hace dos meses murió el papá de mis hijos, quien ya no era mi pareja desde hace muchos años; sin embargo, siempre hubo cariño. Sin duda, él fue el hombre más importante de mi vida, pero no lo amaba.
Su partida fue tan repentina: un día lo hospitalizan y en la tarde estaba en coma; a la semana, fallece. Fue como estar en medio de un huracán. Mi hijo menor no pudo verlo, contarle el proceso y finalmente que su papá se fue, es una de las cosas más difíciles que he hecho. El mayor era un alma en pena durante esa semana; después, lo consumió la rabia, que descargó en mí.
Dejé de trabajar (trabajo independiente) dos semanas. Tenía una plata ahorrada, pero se fue rápido. Cuando volví a trabajar, no tenía ganas, no tenía fuerzas. No me esmeré en retomar y el cambio en mis ingresos fue brutal. Desde ahí hasta ahora, no ha cambiado la situación laboralmente hablando. Me está ingresando 1/3 de lo que ganaba, y los gastos suben y suben: psicólogo, psiquiatra, terapeuta del menor, medicamentos. En fin, siento que me estoy volviendo loca. No me alcanza la plata, no hay pensión aún. No logro poner energía en mi negocio. No me queda. Me enfoqué en mis hijos; su dolor me partía el alma. He hecho lo que he podido por aliviárselos, pero me olvidé de mí y me está pasando la cuenta.
Me siento terriblemente insuficiente, sola. Siento que todo se está viniendo abajo y no logro detenerlo. Los veo y sé que debo seguir luchando. ¡Me tienen solo a mí! Eso me quita el sueño. No me puede pasar nada.
Mi familia y amigos me ven desde afuera y creen que estoy súper bien, que he sido fuerte, que estoy súper entera, luchadora... Pero la verdad, estoy destruida. A mí también me dolió y mucho, pero no me doy permiso de expresarlo. Si yo era sólo su ex, los que sufren aquí son los niños, dice mi cabeza. No sé cómo repartirme. Necesito enfocarme en mi trabajo, no puedo sostenernos con lo que estoy ganando, pero no los quiero dejar tan solos (vivimos solos los 3).
