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Falta un plan

Les cuento, mi hijo va en tercero básico, tiene 8 años y este año está siendo parte del programa PIE, ya que tenía diagnóstico de déficit atencional con hiperactividad. Antes de que ingresara, me citaron para una entrevista y, obviamente, ya habían trabajado con él y le tomaron unas pruebas, además de observarlo en clase. La profesora diferencial que me citó fue muy amorosa y me dijo que no consideraba a mi hijo hiperactivo, pero sí que era muy distraído. Por ejemplo, cuando la tía hacía las actividades, mi hijo dejaba las cosas a medias y se ponía a pintar, lo que dificultaba su avance. Otro ejemplo es que lo dejaban sentado en un puesto específico y él luego se cambiaba. La profesora diferencial me decía que no eran cosas tan terribles, ya que es normal que en el patio algunos niños jueguen más brusco sin querer hacer daño. Hasta ahí, todo bien.

Pasó el tiempo y mi hijo mejoró mucho sus notas, el semestre lo pasó con un 63, lo que considero bastante bueno dadas las dificultades que ha tenido. El tema en el que hemos tenido problemas es el comportamiento. Si bien no falta el respeto a ninguno de sus profesores, no es obediente, hace cosas sin sentido, deja tareas a medias y es conversador. Yo, como mamá, me he esforzado mucho para que cambie esas actitudes. Le explico las consecuencias de sus acciones, lo bueno y lo malo. Le pregunto por qué se comporta así en el colegio, y él me dice que realmente no sabe por qué lo hace.

Lo que más me dolió es que un día mi hijo faltó a clases por ir al doctor. Se lo informé a la profesora jefe y me dijo que no había problema. Sin embargo, al día siguiente, mi hijo asistió a un cumpleaños de una compañerita, y muchos compañeros y apoderados le preguntaron por qué estaba suspendido y que portaba muy mal, lo que lo tenía aburrido. Los niños dijeron lo mismo con gestos incluidos. A mi parecer, la profesora no debería haber hecho esos comentarios delante de todos sus compañeros, porque uno no era verdad y dos, no lo dejó bien parado frente a los niños.

He tenido buena disposición y buen trato con ella, pero esto me superó. Siempre me cita por lo mismo, pero nunca me ha presentado algún plan de trabajo para que tanto ellos como yo lo podamos implementar. Por algo está en el programa PIE. Me dolió mucho, ya que son muchas situaciones más que están afectando a mi hijo, y siento que mi simpatía ya se está acabando. Por otro lado, creo que a ella ya se le metió entre ceja y ceja mi hijo, y él no es el único que tiene problemas en la sala. Sin embargo, tampoco quiero echármela encima. Ella sabe cómo soy como mamá y que no avalo las cosas malas, conozco las virtudes y debilidades de mi hijo. Tampoco digo que ella mienta cuando me dice cosas de mi hijo, porque mi hijo cuenta lo mismo. Pero siento que, aunque mi hijo haga algo sin querer, igualmente la culpa siempre la tendrá él. Porque mi hijo me ha manifestado algunas situaciones, pero creo que haber hecho ese comentario delante de los niños pasó mis límites.



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