La breve alegría
Encontré un trabajo de guardia con horario muy bueno cerca de mi casa. Desde que llegué, me he podido incorporar bien con mis colegas. He aprendido a conocer el carácter de cada uno y sus virtudes en el trabajo, jajaja... Está el dormilón, las chispitas, las amables, los colágenos, unos niños que recién están empezando en un trabajo. Yo siempre llego saludando a todos con una alegría que ni yo puedo entender de dónde sale, por qué llego a mi turno con buen ánimo. Aunque reconozco que me agrada ir y olvidarme de los problemas que cargo, la mayor de las veces soy la que tiene la paciencia de escuchar a todos y aconsejar, por lo cual creo que es por lo que me he ganado a mis colegas. Pero cuando termina el turno y pienso en volver a casa, pierdo esa alegría que tuve durante el día y quiero que mi llegada sea la más larga caminata antes de llegar...
¿Será que alguien más le suele pasar...?
