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Sin duda metí la PATA

Tengo un sentimiento de injusticia atorado en la garganta y no puedo hacer nada para desahogarme.

Les pongo en contexto:

Trabajé 10 años en la empresa de logo rojo que todo el mundo cree que es chilena. Le llamaremos PATA.
Comencé a trabajar en una de sus franquicias en el año 2008 y fui ascendiendo en cargos según adquiría experiencia. El sindicato de esta empresa era muy conocido por su fuerza y por conseguir varios beneficios para sus trabajadores. Por eso, PATA tomó la decisión de adoptar el modelo de negocio de concesionarias. Les ofrecieron como gran oportunidad de negocio a los jefes de tienda de ese entonces, pasar a ser "socios", aceptando toda la responsabilidad legal de los trabajadores. Muchos, por no decir la totalidad de los jefes, aceptaron este trato, incluido quien les habla.

Con el paso de los meses, todos se dieron cuenta del error cometido, ya que si PATA antes gastaba el 15% de las ganancias en sueldos, solo pagaban a los "socios" el 9, 10 y hasta el 11% (solo a los más favorecidos). Además, las exigencias seguían siendo las mismas; determinado número de trabajadores y cumplir con todas sus exigencias propias de la cadena.

Uno a uno, todos comenzaron a demandar a la empresa y absolutamente todos ganaron o consiguieron tratos beneficiosos, ya que el contrato era desigual en condiciones y dentro de la ilegalidad, ya que se seguía trabajando subordinadamente pero con exigencias de socios.

Después de mucho sufrir e intentar hacer que el negocio funcionara, decidí entregar la concesionaria, pero debía esperar a que ellos tuvieran a alguien para mi reemplazo. En el contrato estaba estipulado que si yo abandonaba, ellos tenían la libertad de demandarme y pedir indemnización por negligencia. Cabe mencionar que este fue mi primer trabajo y yo tenía una lealtad desmedida por la empresa y mis jefes, por lo que hacía caso en todo lo que se me pedía. Finalmente, y tras pedir infinidad de préstamos para poder sostener el local y pagar a los trabajadores, PATA, 3 años después y luego de muchos correos e insistencia, decidió liberarme.

Está de más repetir que mi situación financiera era deplorable en ese entonces, por lo antes mencionado. Muchas veces pasaron meses en los que las comisiones no alcanzaban para cubrir los sueldos. Considerando todo eso, mi jefe directo intercedió para que PATA se hiciera cargo de los finiquitos y así yo pudiera liberarme, con el compromiso de palabra de que yo no demandaría a la empresa.

Y así se hizo.

Luego de eso, conseguí un trabajo maravilloso en el que fui bien remunerado y valorado por mis aptitudes y capacidades. Hasta que lamentablemente tuve que renunciar en el año 2020 por la salud de mi hijo, ya que mi horario no era compatible con los cuidados que él necesitaba y necesita.

El año pasado, luego de 4 años de terminado mi contrato laboral con PATA, recibí una demanda por el cobro del dinero de los finiquitos de los trabajadores, demanda que perdí y de la cual he recibido la sentencia hace unos días.

Tengo tanta rabia conmigo mismo por no haber demandado a estos señores. Yo pude haber exigido mis derechos y haber cobrado fácilmente 20, 25 millones (es lo que menos ganan en las demandas) pero no lo hice porque actué de buena fe. Ahora estoy sin trabajo, sin ahorros y escribiendo esto desde una sala del hospital con mi hijo enfermo.

Quisiera gritar de impotencia, pero tengo que mantener la cara sonriente por mi hijo.

Por favor, te lo pido, si alguna vez estás en mi situación, no hagas lo que yo hice. Para las empresas, solo somos un número.

Disculpen lo largo de la confesión, necesitaba sacar esto dentro.



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