No puedo progresar
Llevo seis años en Chile, vengo de una isla del caribe donde sobrevivir es el único sueño que queda. Llegué a Santiago una fría madrugada de junio con 200 dólares en el bolsillo y unas ganas enormes de comerme el mundo y comenzar de nuevo.
Saltémonos los detalles del proceso de inserción en una sociedad totalmente diferente a la mía y pasemos de corrido a mi confesión laboral.
Saltando de un lugar a otro buscando mejoras en el salario y mi calidad de vida, hace tres años que trabajo en una empresa que presta servicios alimentarios a otras empresas, específicamente hago labores de “cocinero” en un casino con turnos de 10 horas tanto de día como de noche.
Me ha costado mucho adaptarme a condiciones laborales exigentes y poco amables con el trabajador pero mis ganas de salir adelante, como se dice en Chile, hacen que esas cosas no me superen. Nada, a pesar de dominar todo lo referente a mi trabajo nunca me han promovido y las muchas veces que se han desocupado plazas con mejor salario y haber postulado a ellas, jamás lo he conseguido. Hace unos días, cansado de ser pasado a llevar, le pregunté a mi jefa por qué razón no se me tenía en cuenta para una promoción y su respuesta me dejó helado. Cuando seas chileno, ahí te pones a reclamar, me dijo, sin siquiera darme la oportunidad de refutarle su estúpido argumento.
Ninguno de mis “compañeros” de trabajo o de los “jefes” me conoce o se ha interesado alguna vez en acercarse a mí como persona, yo voy todos los días a ese lugar a trabajar y trato de hacerlo lo mejor que puedo pero ya no soporto más la situación. Tampoco saben que soy licenciado en Lengua y Literatura Española, que tengo cuatro libros publicados y que lo único que quiero es poder seguir ayudando a mi familia desde acá y algún día poder sentarme en un bar o un restaurante con un par de amigos a tomarme una cerveza sin que me vean como un bicho raro por el hecho de no haber nacido en esta tierra.
