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¿De amor nadie muere?

Mi confesión es triste y será un poco larga. Es una historia que ocurrió hace un par de años. Tengo 46 años, soy mujer y llevaba varios años trabajando en una empresa en el Sur del país. Era una empresa pequeña pero comenzó a crecer rápidamente y comenzaron a contratar a hartos profesionales jóvenes.

Llegó a trabajar una joven de veintitantos años, yo no la conocía prácticamente nada, ya que estábamos en diferentes pisos, pero hacíamos exactamente el mismo trabajo. Ella se acercó 1 vez a preguntarme cuáles eran mis clientes, para que no nos estuviéramos peleando ni que ella me 'quite' mis clientes, lo que me pareció muy acertado y educado de su parte, ya que en el ámbito de las ventas, lo normal son las peleas y sacarse los ojos por quedarse con una cuenta importante.

Yo la veía a lo lejos de repente, muy piolita, muy tranquila, muy educada, quitada de bulla, pero para los hombres de la empresa, ella se transformó prácticamente en un pollo asado que daba vueltas y los jotes californianos rápidamente empezaron a revolotear por ahí, pero ella no pescó a ninguno. Ella era soltera, sin pololo, sin hijos, ingeniera y vivía en un depto cerca de la oficina, tenía un bonito auto y por lo que comentaban en los pasillos, era de 'buena familia' es decir el papá era de lucas y la mamá era de familia 'pudiente'. Pero ella era sumamente piola, no era ostentosa ni sobrada, era muy sencilla.

Al poco tiempo, una persona de su oficina se cambió de piso y a mí me trasladaron a la misma oficina donde estaba esta chica. Recién ahí la empecé a conocer. Debo recalcar que era una joven sumamente inteligente, colaboradora, preocupada por los demás, tierna, excelente persona. Nos ayudaba a todos nosotros en cosas que no tenía por qué hacerlo. Tenía una voluntad de oro. Me ayudaba incluso en cosas personales. (una vez fue a buscar a mi hija al colegio, porque yo no alcanzaba a llegar) De repente cuando alguien se sentía mal, ella partía a la farmacia a comprar algún analgésico y le traía vasitos con agua, etc) Más encima era bonita. Yo a veces la miraba y pensaba que me hubiera gustado haber sido como ella cuando yo era joven.

Esta chica no era como las otras niñas de su edad que trabajan en la misma empresa: pailonas tontas preocupadas del horóscopo, de salir a tomar, hablando de la teleserie, o hablando de que están muy gordas, de andar acusando a los colegas, armando cahuines, sacando la vuelta para no trabajar etc. Esta chica tenía otras preocupaciones: hablaba de sus propuestas para mejorar el negocio, hablaba de cosas más profundas y existenciales, que la mayoría de las veces yo me sentía una tonta al lado de ella. Yo pensaba que los fines de semana ella lo pasaba con sus amigas, viendo películas, viajando; pero no.

Los días lunes cuando yo le preguntaba qué hizo el fin de semana me respondía que se los pasaba encerrada en su pieza sin hacer nada. No veía TV, no tenía facebook, decía que solo escuchaba música y estaba tirada en su cama esperando a que fuera lunes para ir a trabajar. (Compartíamos oficina con 2 hombres más) Al comienzo no le creíamos que esos eran sus panoramas, pero después nos dimos cuenta que era cierto.

Ella se negaba a tomar vacaciones porque decía que no tenía nada qué hacer. En la empresa la obligaron a tomarse las vacaciones y a la vuelta dijo que estuvo las 3 semanas encerrada con las cortinas cerradas esperando a que pase el tiempo. Empezamos a notar que sus conversaciones eran estilo 'si yo no estuviera aquí, ustedes no se darían ni cuenta', 'algún día no voy a estar y ustedes ni siquiera me van a extrañar'. Pasó como 1 año y de repente la noté muy cercana a un colega que era casado. Él tenía como 20 años más que ella (Él un poco menos de 50 y ella un poco menos de 30) Se quedaban hasta tarde en la oficina. Noté que tenían algo, nunca vi nada inadecuado en la oficina, pero los ojos de él, la forma de mirarla y de hablarle eran de hombre enamorado.

Él era (y sigue siendo) gran amigo mío, una excelente persona, pero era muy reservado en este tema. A pesar de su reserva, un día me confesó que no sabía lo que le había pasado, que sentía que estaba super enamorado de esta niña, que pensaba todo el día en ella y que nunca se había sentido así. Él me contó que ella también estaba enamorada de él y no sabían qué hacer, porque él no se quería separar por los hijos, pero que él no amaba a su señora. Empezamos a aconsejarla, que él no le convenía, que se busque a alguien de su edad, que las relaciones con un hombre mayor, casado con hijos no eran para ella. Además todos conocíamos a la señora oficial de él, con la q estaba casado hace más de 10 años y tenía hijos.

Al poco tiempo él se separó de la señora para estar con esta chica. Para todos nosotros esto fue super impactante, pues esta empresa es chica y la cercanía con los colegas es mucha, conocemos a las familias, a las esposas, a los hijos y pasamos prácticamente todo el día juntos, somos como una segunda familia, se generan relaciones de amistad muy cercanas. Yo conocía también a la señora de él, de haber estado almorzando en su casa, de los cumpleaños, etc, era toda una dama, una 'señora de familia' y ella quedó devastada con la separación pues 'la cambiaron por una mujer más joven'. Pero dentro de todo, yo me puse contenta, ya que él, era una excelente persona. Claro, abandonar a la señora para irse con otra mujer suena feo, pero aquí había una historia de amor más profunda.

Empezaron a tener esta relación sabida por todos en la empresa y a esta chica la empezamos a ver muy feliz. Empezamos a tener mucha confianza y me contaba detalles que ahora estaban juntos, que salían algunos fines de semana a pasear (los q él no estaba con sus hijos), viajaban, se quedaban dormidos mirando películas, él le cocinaba, ella lo amaba, él a ella. Me decía que ella se podía proyectar con él, que estaban construyendo una relación basada en el amor, respeto, confianza, etc. Los de la oficina conversábamos y comentábamos que menos mal que por 1era vez en varios años la veíamos haciendo cosas, sonriendo y la notábamos feliz. Eso duró como medio año. Hasta una noche, que ella me envió un mensaje, que él había vuelto con su señora. Y de la peor forma. Me dijo que ese sábado todo era pura felicidad y amor. A él le tocaba ir a buscar a sus hijos. Se quedó conversando con la señora y ella le dio la oportunidad de perdonarlo y le dio la opción de que vuelva a la casa. Él ni lo pensó y le dijo que sí. Fue al depto de esta chica a buscar sus cosas y le dijo que separarse había sido muy doloroso, q había perdido a su familia, su círculo social, su casa, y que no había podido cerrar su ciclo y decidía volver con ella. Así de rápido. Así de maricón. Claro, entendible, dirán ustedes, 'un hombre no deja a la esposa oficial por la amante'. Pero este caso no fue así, ya que él no quería a la señora, él estaba enamorado de esta chica.

El día lunes ella llegó muy mal a la oficina, y siguió muy mal el martes, miércoles, jueves, etc. Prácticamente no hablaba, muchas veces me la encontré llorando en el estacionamiento, lloraba en nuestra oficina, se quedaba a la hora de almuerzo con la puerta cerrada con llave llorando. Me decía 'nunca encontraré a alguien como él', 'yo de verdad estaba enamorada de él'. Lamentablemente volvió al encierro de antes, pero peor. A veces ni llegaba a trabajar, en las tardes se quedaba en su depto: me decía que no tenía ganas de levantarse, que su vida no tenía ni un sentido sin él. Yo trataba de subirle el ánimo, le decía que era joven, bonita, inteligente, profesional, tenía todo para triunfar en la vida, tenía un respaldo económico familiar, estaba completa, podía tener al hombre que ella quisiera. Pero no, ella se quedó con que el único hombre que ella quería en su vida era ÉL, que ahora estaba con su señora. Al muy maricón lo arrinconamos también para enjuiciarlo, y salió con una excusa como que 'ella sabía que desde que me separé, yo quería volver con mi señora'. Me reconoció a mí también un tiempo después, que todos los días después de que volvió con su señora, se arrepintió de haberle hecho lo que le hizo a esta niña, que la relación con su mujer nunca fue la misma, que él seguía enamorado de esta niña, pero que optó por el matrimonio, a pesar que se lleva pésimo con la señora y ella no confía en él. Es más, una vez me confesó que una noche, la señora se despertó y lo pilló llorando en la cama. Y la señora le dijo 'déjate de webear, tu maraquita no te iba a cuidar cuando seas viejo' y ella se fue a dormir a otra pieza.

Esta situación fue tema de conversación constante de los cercanos de la oficina: la veíamos muy mal a ella y muy mal a él. Entre ellos, dentro de la oficina, no se hablaban, él no era capaz de mirarla a los ojos. Cuando él venía por temas de pega a la oficina, ella se ponía a llorar. Estuvo muchos meses muy mal. Después me enteré que el gran jefe, el dueño de la empresa, sabiendo esta historia, habló con ella y la mandó al psicólogo. Ella empezó a asistir a terapia con un psicólogo clínico muy bueno, y la empezamos a ver mejor. Estuvo más de un año yendo todas las semanas, sagradamente. A veces nos contaba de los que hablaban, pero no mucho, pues le daba pena y se ponía a llorar. Con el tiempo dejamos de hablar del tema para no incomodarla y nos preocupábamos de que siguiera con su vida.

Un día hubo un evento de la empresa y nos fuimos al final las dos solas a tomar algo a un local. Ya había pasado más de 1 año y medio desde el término y se me ocurrió hacer un 'salud' por él y porque nunca más recayera con él. Me puso una cara de angustia y se me puso a llorar... Me dijo que a pesar del tiempo, de la terapia con el psicólogo, del magister al que se inscribió para dejar de pensar, no podía olvidarlo, y su vida no tenía sentido. Había pensando mil veces en cambiarse de trabajo, pero en realidad acá le estaba yendo super bien y realmente era un excelente trabajo. Me dijo que fuera del trabajo, su vida era vacía, no tenía color, ni sabor, se sentía insípida, me dijo que lloraba todos los días hasta las 3 a.m hasta que se quedaba dormida, y al despertarse seguía llorando con un llanto ahogado, sentía dolor por vivir. Le dije que lo que tenía era claramente una depresión y que tenía que ir al psiquiatra y no al psicólogo. Me dijo que no tenía ganas de nada en la vida. Le pregunté si su familia sabía de esto y me dijo que no quería preocuparlos, que ellos siempre la veían feliz y sonriendo. Le dije que se tome vacaciones y que se vaya al caribe a tomar, a conocer a un buen mino para que se olvide este otro viejo. Me respondió 'tú no entiendes'.

No seguimos hablando del tema... A los pocos días, dijo que se había inscrito en un curso en Santiago, así que iba a estar ausente por 5 días. Pasó 1 semana y media y no volvió. Pensamos que tal vez se quedó más días para pasear por allá. Hasta que nos llegó la noticia. La habían encontrado muerta en su depto. La data de muerte era de varios días. Se ahorcó. Nosotros no lo podíamos creer. Yo aún no lo puedo creer. En realidad era una muerte casi anunciada. Ella estuvo mucho tiempo 'transmitiendo' que su vida no tenía sentido, se sentía vacía y triste todo el tiempo. Yo aún no lo creo, ya que ella tenía todo: todo, todo, todo para ser feliz. Juventud, belleza, inteligencia, una profesión, una familia, simpatía, buen corazón. No entiendo, hasta el día de hoy aún no entiendo. Asumimos que tenía una depresión que arrastraba de hace muchos años que nunca se trató. O que tenía rasgos depresivos que detonó en una depresión mayor después del quiebre amoroso con nuestro colega.

A todo esto, él quedó en shock y actualmente está también con tratamiento psiquiátrico por depresión después de esto. La señora no le permitió ir al velatorio ni al funeral y él lamenta tanto no haber podido despedirse ni haberle dado más explicaciones. Después del fallecimiento, nuestro jefe nos contó que un día hablando con ella, se puso a llorar y le contó q su vida no tenía sentido, así fue como él le recomendó este psicólogo que él conocía, de mucha experiencia y muy bueno, es más, el jefe le pagaba la consulta, ya que ella, laboralmente, era un muy buen elemento y él le tenía mucho cariño y la apreciaba mucho. La partida de ella para todos fue inexplicable, muy triste.

Lamentablemente la depresión es una enfermedad que le puede tocar a cualquier persona. Incluso a ella, la más linda, la más inteligente, la más buena persona. Esta historia ocurrió hace un par de años, pero la seguimos recordando con mucho dolor, solo esperando de todo corazón que esté descansando en paz y con tranquilidad.



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