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Desintoxicando el alma

Hace hartos años, como a eso del 2000 mas o menos, mis papás me regalaron una Nintendo 64. Amaba mi consola, y pasaba horas jugando en mi casa con mis amigos de la cuadra al Pokémon Stadium, Mario 64, Killer Instinct Gold y 007 Golden Eye.

Un día un amigo de la misma cuadra insistió tanto en que fuéramos a jugar a su casa que terminé llevando la consola para allá y fuimos todos. Instalamos la tele, todo Ok, y a los 5 minutos de estar jugando aparece la abuela de mi amigo y nos echa a todos de la casa, diciendonos que éramos unos “pelusas” y que le estábamos gastando la luz.

La vieja no me dejó sacar la consola, y nos echó a palos, con la escoba. Nosotros éramos niños de 10 a 11 años en ese entonces. Salí afligido, me fui a mi casa y le dije a mis papás. Fueron ellos a hablar con ella y se negó a entregar la Nintendo. Mis papás le dijeron que o la entregaba o la iban a buscar con carabineros. Y eso pasó. Los pacos llegaron como 1 hora más tarde, fueron a hablar con la vieja quien aceptó entregar la consola. Pero antes la hizo callampa. Los Carabineros llegaron con la consola echa pedazos, me la entregaron y ahí era lo único que podían hacer, en caso contrario había que demandar y cuanta lesera, poner abogados y toda la burocracia para que finalmente no sirviera de nada. Así que me quedé sin consola, y odiando con la vida a la vieja infeliz de mi vecina. Nunca llegué a perdonarla a la amargada, y más crecido le rompí un par de vidrios y le hice algunas tallas bien pesadas igual.

Con el paso del tiempo ya no pensaba en esto, y obviamente seguí mi vida. Hoy en Facebook vi que se murió. Y me siento mal al respecto de haberle guardado resentimiento por tanto tiempo. Pero por otra parte como que se re abrió mi enojo y aunque no es correcto, espero que una vieja tan mala tenga su espacio reservado en el infierno.



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