Casas embrujadas
Pues yo también viví en una casa extraña, no podría decir que estaba embrujada ya que no era algo malo, mi mamá decía que era su tía que nos seguía para cuidarnos.
Cuando chica, yo no recuerdo, mi mamá decidió arreglar nuestra pieza, que antes había sido de mi hermana mayor, ella ya no vivía en esa casa, y al sacar el papel y raspar el muro apareció un tremendo pentagrama invertido, mi mamá le pregunto a mi hermana y ella le dijo que ni idea, que jamás podría haber dibujado algo así. Pues esa casa era muy grande, y el living comedor era de suelo de cerámica, por las noches se sentían las sillas arrastrándose de un extremo a otro, y las puertas de los muebles de la cocina se abrían y cerraban. El pasillo era bastante largo y algunas personas comentaban que al cruzar el pasillo para ir al baño sentían un viento que venía de algún lugar, una corriente fuerte. Por las noches se escuchaba que abrían la reja de la calle y unos zapatos de taco entraban caminando hasta más menos la altura de la puerta de entrada, hasta ahí llegaban y se dejaban de escuchar. También aparecían unas sombras que se asomaban. Algunas veces, sin correr una gota de viento, el columpio del jardín se mecia de un lado a otro o llegaban gatos y se ponían a mirar por el ventanal del living hacia adentro.
La verdad que nunca nos pasó nada malo en esa casa ni sufrimos dramas e infortunios, sencillamente nos acostumbramos a compartir la casa con lo que fuera que ahí había, nos mudamos cuando nosotros ya estábamos más grandes y pues ahi se quedaron las sombras jugando con los nuevos dueños.
