Todos ganan!
Esta es una situación ficticia, pero seguramente habrá muchas historias como estas con el aumento del sueldo mínimo. Los políticos no se preocupan realmente de como funcionan las cosas y solo quieren hacer un punto político y hablar muy fuerte de que ellos han logrado subir el sueldo mínimo sin preocuparse de la gente que puede quedar sin trabajo o de nuevos puestos que no podrán nacer si se sube el sueldo más allá de la productividad o del valor que puedan entregar los trabajadores sobre todo en empresas o emprendimientos que están naciendo.
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Cuando me enteré del aumento del sueldo mínimo, me dio una mezcla de emociones. Por un lado, estaba la alegría de que finalmente valoraran nuestro trabajo como nanas. Pero por otro lado, me preocupaba cómo afectaría mi pega. Así que cuando me junté con la patrona, doña Marta, para hablar del tema, estaba tensa.
Estaba sentada esperando en el living mientras la doña terminaba una llamada. La veía preocupada mientras colgaba el teléfono y se acercaba lenta hacia mí. Es una señora de unos 40 y cara de cansancio. A pesar de todo, siempre fue buena onda y me trataba bien.
'María, necesitamos hablar', me dijo doña Marta con un tono serio. Me acomodé en el sofá, nerviosa por lo que venía.
'¿Qué pasa, doña Marta?', pregunté, tratando de mostrarme tranquila aunque tenía nervios.
'Mira, María, he hecho las cuentas y con el aumento del sueldo mínimo, no sé si voy a poder pagarte el nuevo sueldo', me dijo doña Marta con cara de pena. 'He estado pensando en todas las opciones y la verdad es que estoy apretada de plata'.
Se me cayó el mundo al escucharla. Sabía que el aumento del sueldo mínimo era justo, pero nunca imaginé que iba a poner en riesgo mi pega. Traté de esconder mi decepción y le pregunté si había alguna solución.
'Doña Marta, entiendo que esté complicada la cosa, pero este aumento es importante pa' mí y mi familia. ¿No hay alguna forma de arreglarnos?', le dije con cuidado.
Ella suspiró y se sentó en frente mío, buscando mis ojos con los suyos. 'María, he pensado harto en esto y he tomado una decisión difícil. Voy a dejar mi pega y encargarme yo misma de las labores pa' reducir los gastos en la casa', anunció con determinación.
Me quedé plop! con su declaración. Nunca pensé que doña Marta tomaría una decisión así de drástica. Se notaba que la situación económica la tenía al límite, y ahora estaba dispuesta a hacer todas las pegas de la casa pa' ahorrar plata.
'No lo puedo creer, doña Marta. ¿Está segura de esto?'.
Ella asintió con tristeza en los ojos. 'Sí, María. Es una decisión difícil, pero necesaria en estos tiempos. Confío en que puedas encontrar otra pega pronto. Te daré una buena recomendaciones y haré todo lo posible pa' ayudarte en esta transición'.
El peso de la situación me cayó encima mientras procesaba sus palabras. Sabía que tenía que encontrar otro trabajo lo antes posible. Por suerte, esta vez ganaré un poco más si es logro encontrarlo.
