La crisis de los 12 años
Llevo una relación de pareja de ya 12 años y tenemos un hijo. Esta confesión no es laboral, pero puede que nuestros trabajos tengan algo que ver. Sucede que siento que hemos caído en una rutina interminable que me tiene mentalmente agotada y frustrada. Cuando conocí a mi pareja, todo era maravilloso: mucho amor, cariño, sexo y de eso sí que había mucho. Siempre hemos sido muy compañeros en todo... De hecho, hasta parece que ya nos leemos la mente. Pero, en este último tiempo no me siento conectada con él. Desde que fuimos padres, nuestros roles cambiaron totalmente. Ahora todo gira en torno a nuestro hijo. Gané algo de peso y no me siento atractiva, y he notado que ambos nos sentimos fatigados y cansados. De hecho, ni siquiera planeamos momentos para estar juntos a solas. Él tampoco toma la iniciativa de llamar a alguien para que cuide a nuestro hijo y poder salir a alguna parte. Todo lo tengo que organizar yo, y ya no tiene detalles conmigo tampoco.
Nuestra rutina es levantarnos todos a las 6 de la mañana, ir cada uno a su trabajo, llevar al hijo a la escuela y después, si acaso, nos comunicamos por WhatsApp o nos llamamos, a no ser que haya alguna urgencia con nuestro hijo en la escuela. Nos encontramos los tres hasta las 6 o 7 de la tarde en casa, donde cocinamos, comemos juntos, compartimos un rato y luego a dormir para empezar de nuevo al día siguiente. Así todos los días. Los sábados y domingos nos dedicamos a ordenar todo lo que no se pudo durante la semana y a descansar, pero cada uno por su lado.
Tampoco sospecho que me sea infiel, ya que todas sus cuentas y claves me las ha cedido para que yo las maneje, por decisión suya. Tiene un solo celular que siempre me pide que revise sus correos o WhatsApp del trabajo y de sus amigos. No le gusta mucho la tecnología, la verdad. Por lo tanto, no es infiel, sé que me ama y mucho, pero no entiendo por qué estamos tan desganados de hacer cosas juntos. Si yo no pienso en hacer algo con él, él tampoco se esfuerza, y eso también me agota. Mi trabajo se lleva la mayor parte de mi energía, ya que tengo un cargo de jefatura donde tengo muchas responsabilidades y termino estresada y agotada. Y el trabajo de él es más relajado, pero aún así me dice que se siente agotado y cansado. Creo que se agota de una manera distinta a mí, pero aún así no entiendo qué estamos haciendo mal, que ya ni siquiera hay energía para el sexo, cosa que solíamos disfrutar mucho, pero hace tiempo que no lo tenemos.
Nuestro hijo es muy tranquilo, no es problemático, no es rebelde, no hace berrinches, vive en su mundo, tiene su habitación aparte y todas las comodidades. No sé, ¿qué me dicen ustedes? ¿Estamos pasando por una crisis que estamos considerando como normal? Esta rutina, por lo menos a mí, me tiene frustrada. He hablado con él de salir de viaje, de salir solos, pero no parece muy entusiasmado. No sé qué pensar.
