Actuando bien
Hace unos años, ocurrió una anécdota interesante. Como actor, fui contactado por un grupo de estudiantes de cine de primer año para interpretar un personaje en su cortometraje, que requería de cuatro días de grabación. Mi papel era secundario, casi terciario, pero requería mi presencia todos los días. El protagonista era un hombre sin experiencia actoral, pero de atractivo físico, alto y con mucha confianza; se dedicaba a la venta de productos con suplementos, y eso era prácticamente lo único de lo que hablaba, ni siquiera del guion.
Pronto se hizo muy amigo del equipo y a nosotros, los demás actores, solo nos consideraban para las escenas. En el último día de rodaje, este protagonista no apareció. El joven productor estaba transpirando de nervios y solo recibió un mensaje de texto después de casi veinte llamadas: "Gracias por la oportunidad, pero me salió un cliente, que les vaya bien". El productor estaba totalmente preocupado, sin saber qué hacer, y decía: "¿Cómo lo vamos a hacer? No hay más plata, no podemos buscar a otra persona, no hay tiempo". En ese momento, me conmoví y le dije: "Yo te puedo protagonizar el proyecto", y picado un poco, agregué: "Pero tienes una hora para solucionar todo esto, porque tienes que concluir todo este proyecto antes de las 6 de la tarde" (totalmente picado, pero en buena onda, claro).
Cuando llegó el equipo y se enteró de esto, cayeron en pánico. La cuestión es que, por buena onda y bondad, terminé dirigiendo el proyecto, y su director se convirtió en mi asistente. Pero, bueno, lograron obtener un 6.5, aprobaron el curso. No les cobré de más, les dije que solo me acreditaran como actor, el resto del crédito es de ustedes. Hasta el día de hoy me lo agradecen. Así que recuerden, sean amables con aquellos que tienen menos experiencia.
