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No me gustan los perros

Esta no es una historia demasiado laboral, solo que cuando venía llegando de mi trabajo, saqué a pasear a mi perrito y cuando volví a mi edificio estaba en el primer piso, lista para subir a mi depa en el ascensor. En eso, la puerta se abre y me encuentro con una señora adentro.

La doña, al verme con mi perrito, un poodle toy chiquitito y bien educado, me sale con un 'no, no, no', como si estuviera viendo a un monstruo y no a un perrito adorable. No quería que subiera porque, al parecer, los perros no son de su agrado. ¿Se puede creer?

Con toda la paciencia del mundo, me metí al ascensor para tomar a mi perro y bajarme, pero la tipa se puso más pesada. 'Ya sube tú, entonces yo me bajo', me dice y me da como un empujón en el brazo, como señalándome que me quedara ahí.

Chiquillos, me dio una rabia que no se puede ni explicar. Fue una falta de respeto tremenda y, la verdad, me dejó con una sensación bien desagradable. Me pareció super necesario decirles, para que tengan ojo con sus regalones. No queremos toparnos con esta gente desubicada.

Por un segundo, me dio la impresión de que la señora iba a echar a mi perrito del ascensor con una patada. Menos mal que no fue así, ¡pero igual! ¡Cuídense y cuiden a sus perritos, que hay cada personaje en este mundo!



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