Día complicado
El Día de las Madres fue muy duro para mí. Quería ir a visitar a mi madre, pero mi pareja no me lo permitió. Siempre desconfía de mí y cambia su actitud drásticamente cuando le comento sobre mis planes. Empezó a tirar las cosas de mal humor, y no pude hacer nada al respecto. Me sentí triste y frustrada.
No es la primera vez que sucede. En mis fechas importantes siempre me hace sentir mal. Por ejemplo, en mi cumpleaños, un día muy importante para mí, se le olvidó. Tuve que tomar el desayuno sola mientras lloraba, recordando cómo me ha hecho sentir en el pasado.
Había dado a luz a nuestro bebé hace poco y en lugar de celebrarlo, tuvimos discusiones. En una ocasión, se sintió mal durante la noche y decidió seguir durmiendo hasta tarde en la mañana de mi cumpleaños. Me levanté y me preparé un desayuno, sabiendo que no podía esperar mucho de él. Compró una torta para tomar once, pero la celebración fue muy solitaria. Me sentía tan mal que no podía ni hablar.
Volvamos al Día de las Madres. Quería comprarme unos zapatos como regalo de Día de las Madres, pero la tienda estaba cerrada. Para empeorar las cosas, estaba lloviendo y nuestra bebé estaba enferma. Lo único que quería era ver a mi madre, pero no era posible ya que tenía que cuidar a mi bebé.
Hace unas dos semanas, fui al centro con mi madre. Pasamos la tarde juntas, algo que no habíamos hecho en mucho tiempo. Cuando volví a casa, encontré numerosas llamadas perdidas en mi teléfono. Mi pareja había llevado a nuestra hija sin decírmelo, y me dejó mensajes amenazándome.
Soy de las personas que se ponen muy mal cuando pelean, y no quería distraerme con discusiones mientras intentaba pasar un buen rato con mi madre. Me sorprende que él siempre piense mal de mí, a pesar de que nunca he hecho nada malo. De hecho, soy yo la que siempre encuentra cosas raras en su comportamiento.
Hace unos meses, encontré un chat en su teléfono con una mujer con la que había salido antes. Había comprado ropa para el bebé de ella y se habían reunido en la casa de una tía suya. No me contó nada de esto y cuando lo confronté, me dijo que no me lo contó porque sabía que me molestaría.
A pesar de todas las cosas que he descubierto, nunca he encontrado pruebas de infidelidad. Sin embargo, todas estas situaciones han dañado mi confianza y mi autoestima.
Estoy cansada de esta situación. Quiero empezar de nuevo, pero no tengo nada: ni casa, ni trabajo, ni nada que ofrecerle a mi hijo. Me amenaza con quitarme a mi hija si me voy, pero luego cambia de opinión y dice que puedo irme y volver cuando esté lista.
Mañana, con el corazón apretado y las manos temblorosas, saldré a buscar trabajo. Tengo muchas metas y sueños que cumplir por mi hijo y todo lo que he vivido me ha dejado con un amargo sabor de boca. Pero sé que no debo rendirme. Es hora de luchar y cambiar mi vida por el bien de mi hijo y por mi propio bienestar. Mañana, comenzaré a buscar trabajo. A pesar de las manos agarrotadas y el corazón apretado, tengo muchas ganas de salir adelante. Quiero empezar de nuevo, ahorrar dinero y romper este ciclo destructivo que me está enfermando psicológicamente.
Estoy convencida de que este no es el fin, sino el comienzo de una nueva etapa. Sé que no tengo a nadie en quien confiar mis problemas y eso me hace sentir ahogada. Pero estoy decidida a centrarme en mis metas y sueños. Tengo un hijo por el que luchar y no puedo permitirme rendirme.
La vida es una sola y no vine a este mundo para sufrir. Estoy decidida a buscar la felicidad y a cumplir mis metas. Sé que el camino no será fácil, pero confío en que Dios me acompañará en cada paso de este recorrido.
Espero que, al final, pueda mirar atrás y ver todo esto como una etapa de crecimiento y aprendizaje. A pesar de todo, sé que tengo la fortaleza para superar cualquier obstáculo que se interponga en mi camino. Para mi hijo, para mí, estoy decidida a construir una vida mejor.
Este es mi nuevo comienzo, y estoy decidida a hacer todo lo posible para que sea exitoso. Sí, he cometido errores y he pasado por situaciones dolorosas, pero no permitiré que eso me defina. A partir de ahora, voy a tomar las riendas de mi vida y a luchar por lo que quiero.
Así que, aquí voy, dispuesta a enfrentar lo que venga. Con la esperanza en mi corazón y la determinación en mi espíritu, estoy lista para comenzar esta nueva etapa de mi vida.
