Aún no se que quiero.
Me equivoqué de carrera, lo supe desde el principio, pero continué y la terminé por la presión de mi familia. No tuve el valor de dejarla y analizar qué era lo que realmente me gustaba (hasta el día de hoy, no lo sé).
Encontré trabajo en lo que estudié (RRHH), eso me permitió independizarme con mi entonces pololo y luego nos casamos.
En ese trabajo aprendí mucho, tuve errores, sobre todo al principio, pero me fui perfeccionando y hoy puedo reconocer que hago bien el trabajo, sin embargo, no me gusta.
Estuve trabajando 6 años prácticamente sin tomar vacaciones porque a pesar de que éramos varios en el área, yo tenía una función específica que nadie más hacía, entonces el salir de vacaciones me significaba que al regresar tendría mucho trabajo pendiente, entonces, ¿para qué salir?
Esto me pasó la cuenta y empecé a somatizar mis malestares, lloraba mucho, me pasaba el día en el escritorio con los ojos llenos de lágrimas, varias veces me tenía que arrancar al baño a llorar y no podía calmar mi angustia, entonces, analicé mi situación durante un tiempo, lo conversé con mi marido también (por lo económico) y concluimos que lo mejor para mi, era renunciar, ya no podía más, afortunadamente no tengo hijos que mantener (entiéndase como la responsabilidad económica).
Se lo informé a mi jefa y con el objetivo de que no me fuera, me dijo que lo mejor era tomar licencia, ausentarme un par de meses y luego regresar, pero jamás había tomado una y tampoco quería volver, ya no quería seguir ahí.
Las dudas ya estaban en mi cabeza, ¿Qué iba a hacer con mi vida? ¿en qué más podría trabajar? Si esto es lo único que sé hacer...
Afortunadamente, como tenía tantas vacaciones pendientes, mi finiquito no sería poco y además me habían ofrecido negociar, no me pagarían todos los años, pero por lo menos la mitad, así que estaba tranquila por ese lado.
Sin embargo, un mes y medio antes de irme, me ofrecieron otro puesto de trabajo, como jefatura (yo era asistente), era una muy buena oportunidad, muchas más lucas, pero, estaba cansada, igualmente lo analicé, vi los pro y contras del puesto de trabajo y a pesar de todo, acepté (de nuevo, me equivoqué).
Era un desafío muy grande, una nueva área, otro jefe, todo desde 0. No me tomé ni un solo día de descanso, terminé un martes de trabajar como asistente y el miércoles ya estaba en el nuevo puesto.
Lo intenté, quería hacerlo, a quienes les conté mi situación, me aconsejaron que debía aceptar, que era lo mejor, pero debí haber escuchado mi instinto, definitivamente, no podía, traté de lograr el objetivo pero ya traía una carga muy pesada, jamás se me pasó el malestar emocional, al contrario, se incrementó más y un día, ya no pude más.
Pedí una hr a médico general y me dieron licencia por un par de días, eso me dio tiempo para buscar terapia, busqué un psicólogo (hasta el día de hoy estoy en tratamiento), y también me atendí con un psiquiatra (recomendación de mi psicólogo) y empecé con las licencias, estuve así 4 meses y descubrí todo lo que tenía guardado. Diagnóstico: depresión, era obvio, ya no tenía ganas de vivir, ni de despertar, tenía crisis muy brígidas, empecé con antidepresivos y tomando pastillas para dormir, porque ya no podía conciliar el sueño.
De a poquito, empecé a sanar, el psiquiatra, la verdad, no estaba ni ahí conmigo, me preguntaba muy a la rápida como me sentía y nada más, así que me mandó a trabajar y como yo ya no quería, concreté mi renuncia. Todo bien, pero y ahora qué?
Me tomé un tiempo, empecé a hacer deporte y encontré una disciplina maravillosa y una instructora que ha sacado lo mejor de mi en el proceso, es terapéutico y me he desafiado a mi misma a realizar cosas que jamás creí que podría hacer.
Estuve así durante un par de meses, disfrutando la vida de cesante, de vaga, dejé los antidepresivos, las pastillas para dormir, mis crisis bajaron, mi entorno me veía más feliz, me sentía más feliz, estaba conectando conmigo misma de una forma en la cual, jamás pensé que podría. Mi autoestima estaba subiendo (nunca me he querido mucho), por primera vez, me miraba con amor al espejo.
Pero, empecé a preguntarme hasta cuándo estaría haciendo nada, mi marido jamás me presionó, al contrario, siempre me dijo que me tomara todo el tiempo que quisiera, que esta pausa era necesaria para mi, pero aún así en mi mente pensaba que tenía que volver a trabajar en algún punto, no estaba preparada para hacerlo pero sentía que tenía que volver, no podría estar así para siempre, así que de a poco, empecé a mirar, no había nada interesante, no quería trabajar en lo mismo, pero es lo único que sé hacer, es como una maldición, no puedo cambiarlo o así se siente por lo menos.
No había tenido éxito, hasta hace dos meses.
Me llamaron para trabajar como RRHH, pero ahora en el área de la salud, yo no postulé, esto fue una recomendación.
Eran más lucas de las que recibía antes, el horario me calzaba y no topaba con mis actividades deportivas, lo pensé y pues, con miedo, acepté.
Han sido dos meses intensos y me siento muy parecido como cuando colapsé, denuevo me volvió la lloración, no puedo contenerla, a veces todo el día, a veces algunos momentos.
Confirmado que esto no me gusta, no quiero dedicarme a esto, pero, entonces vuelvo a las mismas preguntas de siempre,
¿Qué me gusta? No lo sé, me lo he cuestionado tanto. Cómo a esta edad (28), no he encontrado eso que me llene el alma, o eso que disfrute hacer. Cómo se supone que me cambie de trabajo si no sé qué quiero hacer con mi vida.
Durante este tiempo de trabajo, tenía muy claro que sería un desafío, la forma de trabajo es años luz diferente a lo que hacía antes, pensando que sería algo de salud, sería más avanzado en tecnología y no, absolutamente, no, es demasiado anticuado, todo es papel, nada digital, la información no está disponible a la mano, hay que buscar en la caja con el archivador del archivador para encontrar una información. No hay optimización de tiempos, todo es lento y así un sin fin de cosas que podría seguir relatando.
Sumado a lo anterior, el personal no ha sido muy receptivo, al contrario, no me saludan, siempre que veo a alguien lo saludo y solo recibo miradas de pies a cabeza pero cero respuesta.
Cada que paso, veo como me observan, constantemente recibo miradas de odio (sí, tal cual), cuando se acercan a la oficina y me preguntan cosas siempre es de mala forma, con un tono de voz que no a lugar.
Para rematar, me pasó un día que debía sacar una firma a una persona que es jefe en un área de departamento y al terminar el tema, bastaba con un 'listo' pero cuando me pasó el papel, me dijo algo que me dejó pensando y me pilló de improviso, 'ojalá dures po'. Comentario muy de la nada.
Mi jefe es cero aporte, no lo respetan ni un poquito, los trabajadores lo detestan, hay cero apoyo de su parte hacia mi, estoy totalmente sola, dirigiendo un departamento, que no tiene actualizada la información del personal, no hay anexos de contrato con modificación de horarios o de sueldos, desde el año 2019 o 2020...ni hablar de lo legal.
Siento que ya no estoy para esto.
Me ronda la idea de presentar renuncia otra vez, pero yo no soy así, siempre he sido muy comprometida y leal con mi trabajo, a tal punto que me descuide durante mucho tiempo, pero no puedo seguir haciendo esto y vuelvo a lo mismo, entones ¿en qué puedo trabajar? o ¿Qué puedo estudiar? La encrucijada siempre está, me siento muy perdida, lo poquito que había logrado siento como se esfuma lentamente, poco a poco siento como este lugar me consume, se sienten las malas vibras.
Ayuda.
