Mamá asustada
Tengo 40 años y me embaracé contra todo pronóstico, lo último que me había dicho el médico es que mi única opción era la fecundación artificial. Cuando con mi marido ya soltamos la paternidad y pensamos que íbamos a ser por siempre solo los dos me embaracé.
Junto con la alegría e ilusión de tener un bebé, se apoderó de mi un pánico a que me pase algo, pánico a perderle, a que no nazca sano, es una constante preocupación que ocupa mi cabeza por estos días. Ahora el tema laboral es que vivo en una ciudad del sur, fría y muy, muy lluviosa y mi trabajo es bastante estresante; siento que en este estado para mi lo mejor sería renunciar a mi trabajo y quedarme en mi casa tranquila y segura hasta que logre traer a mi guaguita al mundo. Mi marido tiene un buen trabajo, y está de acuerdo con esta idea que se me ocurrió, dice que se puede hacer cargo de los gastos. Qué hago, qué me recomiendan, estaré exagerando. Me da miedo que me pase algo y arrepentirme de no haberme quedado en la casa en esta etapa de mi vida. Yo he trabajado siempre, desde que terminé la universidad, así que estar en la casa sería nuevo para mi.
