Reestablecer contraseña

La dirección de correo electrónico está asociada a tu cuenta.

¿Por qué registarse?

Full Confession Control

Actualizar / eliminar o editar tus confesiones.

Notificaciones

Suscríbase para recibir notificaciones por email con las respuestas a tus confesiones.

Publicidad

¿Quieres publicitarte con nosotros? Comienza creando una cuenta.

¿Tienes alguna confesión laboral?

El nombre es opcional o puedes poner un seudónimo si lo deseas.

La historia de un soñador afortunado

Hola, quisiera compartir una historia con ustedes. Siéntanse libres de tomarse unos minutos para leerla.

A menudo leo sobre personas que sufren por deudas y malas decisiones. Desde niño, ese era mi mayor miedo. Mientras otros niños soñaban con ser veterinarios, doctores o astronautas, yo soñaba con dejar de ser pobre. Crecí en una familia de cuatro personas, viviendo en la casa de mi abuelo, hecha de adobe y cholguán. Cuando llovía, sacábamos las bolsas que habíamos guardado durante todo el año y cubríamos el barro para que no se dañara. En la única habitación que teníamos, los cuatro dormíamos en una cama de dos plazas.

Mi abuelo tenía pequeñas plantaciones en su casa, así que cuando queríamos algo dulce, comíamos frutas, y cuando queríamos algo salado, comíamos limón con sal. Así suplíamos nuestras necesidades básicas de alimentación. En la escuela, siempre me hacían bullying por mi pobreza. Los niños pueden ser crueles, y a veces, los adultos también lo son. Vivía con el miedo de ser papá joven, de ser pobre nuevamente o de tener que trabajar duro por unos pocos pesos, como lo hacía mi padre. Él siempre vivía endeudado y a veces, robaba en su trabajo para pagar nuestra educación.

Mi madre era dueña de casa y hacía maravillas con el poco dinero que teníamos. A menudo se hacía la vista gorda cuando mi padre robaba, pero también peleaban por eso. A pesar de sus peleas, creo que en ese momento era mejor estar juntos en la pobreza que separados en ella.

Hoy en día, tengo 37 años, estoy soltero y no tengo hijos. Tengo una pareja maravillosa y todos los lujos que nunca pensé que tendría. Hoy, mientras viajaba en avión junto a una señora elegante, me pregunté por qué no compartir esta historia. ¿Para qué contarla? ¿Para que los demás me vean como un viejo rico? He tenido que tomar muchas decisiones en mi vida, pero también hay decisiones que se han tomado solas. Siempre creí que tomé las mejores decisiones para mí y mi familia, pero hoy en día, mis padres están separados y no se hablan, mis hermanos están distanciados, y yo sigo aferrándome a la nostalgia de una infancia difícil pero unida.

Todavía tengo miedo de tener hijos, por temor a perder la calidad de vida que tanto me ha costado lograr, así como la estabilidad mental y el amor que tengo por mi pareja. El dinero no suple nada, no da felicidad, amor o paz. Es importante tomar decisiones bien pensadas, con la mente y el corazón, disfrutar de la familia y de los padres, y no dejar que la vida fluya sin dirección. Debemos guiarla hacia donde deseamos y donde se encuentran nuestros sueños.

Un abrazo a todos y espero que mi historia les haga reflexionar. Me encanta leer sus historias también. Saludos.



No te reprimas. Completamente anónimo.

Suscríbete a nuestra lista de correo.

Ingresa tu email y te mandaremos las últimas confesiones
Nosotros valoramos tu privacidad, nunca compartiremos tu correo con nadie.