El Osni
Les contaré algo que me sucedió hace unos años en Reñaca. Fue un día de verano, perfecto para disfrutar de la playa y el sol. Decidí caminar por la orilla del mar para ver si encontraba algún tesoro perdido. Lo que encontré fue algo completamente diferente: un objeto sumergible no identificado, o un OSNI.
Al principio, pensé que estaba alucinando por el calor o por haberme expuesto demasiado al sol. Pero no, allí estaba, flotando en el agua, un objeto que parecía sacado de una película de ciencia ficción. No sabía cómo reaccionar, así que decidí tomar algunas fotos y compartirlas con mis amigos en las redes sociales.
Lo que no esperaba era la reacción que tendrían mis amigos al ver las fotos. Uno de ellos me escribió diciendo que había visto lo mismo en una película de extraterrestres y que quizás yo había sido abducido. Otro amigo me preguntó si yo había fumado algo raro antes de ir a la playa.
Lo cierto es que no tenía explicación para lo que había visto. Pero, en lugar de preocuparme, decidí hacer una broma al respecto. Le dije a mis amigos que los extraterrestres me habían llevado a bordo de su nave y que me habían devuelto a la playa porque no encontraron nada interesante en mi cuerpo. Les conté que había intentado hacer una selfie con ellos, pero que ellos no habían querido salir en la foto.
Mis amigos se rieron mucho con mi historia y, aunque sabían que no era cierta, les pareció una buena manera de pasar el rato. Desde entonces, cada vez que vamos a la playa, siempre me preguntan si he visto algún otro OSNI o si los extraterrestres me han llevado de nuevo. Es una broma recurrente que siempre nos hace reír y recordar aquella anecdota.
