Trabajo en la panaderia familiar.
Es impactante como una persona (llamada cliente) con un billete en la mano da igual la cantidad, se transforma en casi un emperador romano, el nivel de prepotencia, arrogancia, insensibilidad que los apodera es impresionante. Gente comun y corriente, pero pasan el porton de la entrada hacia dentro y se transforman en seres despreciables, me siento como Matilda cuando venia la Troncha Toro.
Yo tengo la plata y yo mando aca, y el weon va a comprar un kapo nomas...
