Reestablecer contraseña

La dirección de correo electrónico está asociada a tu cuenta.

¿Por qué registarse?

Full Confession Control

Actualizar / eliminar o editar tus confesiones.

Notificaciones

Suscríbase para recibir notificaciones por email con las respuestas a tus confesiones.

Publicidad

¿Quieres publicitarte con nosotros? Comienza creando una cuenta.

¿Tienes alguna confesión laboral?

El nombre es opcional o puedes poner un seudónimo si lo deseas.

Las cosas funcionaron al final

La historia es muy larga. Quizás en el futuro escriba un libro, jajaja.

Tenía 18 años cuando llevábamos dos años de relación y decidí ir a vivir con mis suegros. Ayudábamos con el gas o la mercadería y compartíamos mucho con ellos. Nos tomábamos unos tragos juntos y eran como los suegros perfectos (o eso creía yo). Nos reíamos mucho. Después de un año tuve una hija, la primera nieta. En ese momento, mi pareja se portaba mal porque se iba a jugar a la pelota los viernes y volvía el sábado en la madrugada o el domingo con resaca y, con suerte, veía a la bebé. Yo, como una tonta enamorada, le aguantaba todo eso muchas veces. Nunca me faltó el respeto de ninguna forma, pero sus padres a veces se enojaban y lo regañaban. No servía de nada porque él era su único hijo varón.

Mi suegra era metida, no tanto en la relación, pero sí con mi hija. Si hubiera podido quitármela, lo habría hecho. Pero nunca fui de las que salía de fiesta o dejaba a mi bebé sola (solo cuando trabajaba haciendo aseo, y eran dos o tres veces a la semana). En cambio, mi pareja se iba con sus amigos cada dos semanas y llegaba borracho o con resaca al día siguiente, y yo me iba con mis padres por unos días. Luego, como una tonta, volvía con él porque me llamaba extrañándome.

Después quedé embarazada de nuevo (digo quedé, pero en verdad quise traer a mis dos maravillosos hijos al mundo). Esta vez fue un niño y había mucha presión por tener a dos bebés en la casa de mi suegra. Me sentía mal, lo sé. Mi pareja ya no se escapaba, pero mi suegra ya no estaba contenta conmigo, y había tensión en el ambiente.

No siento que mi suegra sea una mala persona ni una mala suegra ni mucho menos una mala abuela. Entiendo que ella creció sola sin padres y pasó de casa en casa. Nadie nace sabiendo ser padre o abuelo, pero en verdad fue demasiado para mí. Así que decidí irme de forma definitiva con un pretexto que a la vez era cierto. Encontré trabajo y mi mamá se encargaría de cuidar a mis hijos, mi hija de 2 años y mi bebé de 8 meses.

Mi suegra montó un espectáculo extremo. Fue la primera vez en mi vida que quedé en shock y lloraba como loca. Mi suegro también lloró, pero obviamente por mi bebé, no por mí (jaja, lo sé). Mi cuñada se lanzó como una víbora a atacarme y sacarme cosas en la cara. Fue la peor experiencia de mi vida. Quería llorar, pero me contuve. ¿Y mi pareja? Callado, llorando, pero estaba borracho. Llamé a mis padres y me vinieron a buscar. Me fui y pasaron dos meses. Él me buscó en mi casa para decirme que me fuera con él. Arreglaríamos una vieja casa que era de mis suegros, a unas 8 cuadras de donde cuidaban a mis suegros. Pagaríamos un alquiler para que no hablaran, pero que quería estar con nosotros. Echaba de menos a los niños y yo lo amaba con toda mi alma. Acepté y nos fuimos. Arreglamos la casa y empezamos desde cero. Todo cambió. Entendí que hay que mantener a la familia de la pareja a cierta distancia. Empezamos a cumplir metas y sueños. Llevábamos 7 años y nos casamos, compramos un auto. Es un buen padre. No tuvo la mejor crianza porque no pasaba tiempo con sus padres, pero debo decir que ha aprendido a ser un gran padre y esposo. Hace las tareas domésticas, cocina (se esfuerza) y lo más importante es que cuida muy bien a nuestros hijos cuando tengo que salir o quiero pasar tiempo con alguna amiga. Hemos pasado por muchos altibajos (¿quién no?), pero nunca hubo infidelidad ni faltas de respeto. Siempre hay un detalle, una palabra, un mensaje o una llamada, y eso me mantiene enamorada. Soy un poco fría, pero él me ha enseñado a dar más cariño. En lo sexual, no tengo quejas. Para mí, es lo mejor. Ahora, que vamos a cumplir 13 años juntos, tenemos cada uno nuestro vehículo y estamos construyendo nuestra propia casa, detrás de mis suegros (sé lo que me van a decir, que la metí la pata), pero chicos, ¿qué creen? He crecido, madurado y la he puesto en su lugar varias veces. Mi esposo me ha defendido cuando he tenido la razón. Le he marcado la pauta y sabe que no soy la misma tonta de hace 13 años. Así que ¿temor de vivir en el mismo terreno que mis suegros? ¡Jamás! Además, mi casa tendrá cercas por todos lados y se lo dije en su cara porque quiero tener algo de privacidad. Me miró y se quedó callada (jajaja, no quise ser mala, pero fue una reacción natural). Hoy en día, nos llevamos bien. A veces, tomamos un trago. A veces, cuida a mis hijos. Respeta mi forma de criarlos, así que la quiero y la respeto a pesar del pasado. Sé que en algún momento habló mal de mí, pero ahora me da igual. Cuida a mis hijos a veces y respeta mi forma de crianza así que la quiero, la respeto a pesar del pasado por qué se que en algún momento comento algo malo de mi pero me da lo mismo ahora, lo que no permito es que se pase de la raya, si algo me molesta se lo digo en su cara de buena forma si pero lo recibe bien por fuera claro...

Mi esposo y yo tuvimos nuestra tercera bebé hace un año (y sí, me sometí a una cirugía, gracias por preguntar). Jajaja, no quería volver a ser madre después de los 30, así que logramos justo a tiempo. Soy feliz siendo madre y esposa. Tratamos de organizarnos y compartir la maternidad/paternidad, aunque no es fácil, lo intentamos todos los días. También hacemos un esfuerzo para no caer en la monotonía.

Mi esposo ha sido el único hombre en mi vida, y viceversa. Seguimos aprendiendo juntos️. Estoy agradecida por la vida, el universo y Dios por haberme dado un buen hombre. Él habla maravillas de mí delante de los demás, pero no cuenta cuando soy pesada, irónica, enojona, bipolar o gritona. Lo amo. A veces trato de pedir disculpas por esos malos momentos, porque son producto de mis cambios hormonales. Espero que dentro de unos años exista algo como las confesiones, para contarles si sigo igual de feliz y enamorada, aunque no lo dudo, pero tampoco puedo poner las manos en el fuego. Soy realista y nadie sabe lo que pueda pasar en el futuro.

Yaaaaaa! Me desahogué por fin! Perdón por la mala redacción, falta de ortografía y todo eso...



No te reprimas. Completamente anónimo.

Suscríbete a nuestra lista de correo.

Ingresa tu email y te mandaremos las últimas confesiones
Nosotros valoramos tu privacidad, nunca compartiremos tu correo con nadie.