Reestablecer contraseña

La dirección de correo electrónico está asociada a tu cuenta.

¿Por qué registarse?

Full Confession Control

Actualizar / eliminar o editar tus confesiones.

Notificaciones

Suscríbase para recibir notificaciones por email con las respuestas a tus confesiones.

Publicidad

¿Quieres publicitarte con nosotros? Comienza creando una cuenta.

¿Tienes alguna confesión laboral?

El nombre es opcional o puedes poner un seudónimo si lo deseas.

Entre todos lo hacemos!

Soy una joven que siempre ha luchado con el peso. Me he sentido incómoda en mi propio cuerpo durante mucho tiempo y siempre he buscado formas de mejorar mi salud y mi autoestima. Hace algún tiempo, decidí que quería hacer algo realmente desafiante para mí, algo que me obligara a salir de mi zona de confort. Fue entonces cuando decidí inscribirme en el Maratón de Santiago.

Me di cuenta de que correr un maratón sería un reto físico y mental épico, pero estaba decidida a hacerlo. Comencé a entrenar sola, temprano en la mañana o tarde en la noche, cuando nadie más estaba alrededor para distraerme o juzgarme. Pero a medida que avanzaba en mi entrenamiento, me di cuenta de algo importante: aunque estaba corriendo sola, no estaba sola en mi jornada. Había una comunidad de corredores en todas partes que estaban haciendo exactamente lo mismo que yo.

Me sentí motivada y emocionada cuando comencé a conocer a otros corredores, intercambiar historias y dar consejos. Descubrí que no importa cuán fuertes o rápidos seamos, todos tenemos días en los que es difícil encontrar la motivación. Pero cuando corremos juntos, podemos motivarnos y apoyarnos mutuamente.

El día del maratón llegó antes de lo que pensé. Me desperté temprano, llena de energía y nerviosismo. Me vestí con mi mejor atuendo de corredora, me puse mi número y me fui hasta La Moneda. Cuando llegué ahí comencé a hacer el calentamiento. Estando en la línea de salida, me sentía un poco intimidada por la multitud, pero también emocionada por lo que estaba a punto de lograr.

Y entonces, la pistola sonó. Comencé a correr y a rodear a otros corredores, todos juntos, corriendo hacia la meta. Fue una sensación increíble, saber que estaba rodeada de personas que compartían mi pasión. Faltaba poco para llegar a las 5 horas de carrera de cuando crucé la meta, fue un momento de gran orgullo y realización.

'Me entreno sola, pero corro con todos'. Esta frase se convirtió en mi lema y en una fuente constante de motivación. Me recordaba que aunque el camino hacia mi objetivo podría ser solitario en momentos, siempre había una comunidad de corredores apoyándome...



No te reprimas. Completamente anónimo.

Suscríbete a nuestra lista de correo.

Ingresa tu email y te mandaremos las últimas confesiones
Nosotros valoramos tu privacidad, nunca compartiremos tu correo con nadie.