Ahora sí
Te debo una gran disculpa, por mucho tiempo te culpé por mi dolor y sufrimiento.
Cuando acá si es que hay un culpable soy yo, por permitirme dejar lastimar, por permitirme sentir insuficiente, por permitirme dejar de pensar en mi y ponerte sobre mí.
Y lógico tú solo seguiste avanzando, aumentando la autoestima y yo me permitía bajarla más y volvía a mendigar migajas.
En unas de esas noches de insomnio, de repente se me aclaró la cabeza y fue puf. Puta que la cagaste.
Gracias por no responder e ignorar, me dolía en el alma y sentía mi corazón destrozado, pero fue tanto lo que me permití dañarme que llegue al punto dónde toque fondo y dije ya no más.
Y como es el dicho, todos conocemos a alguien por algún motivo, mi motivo fue reconocerme y valorarme.
