Adivinando el futuro
Me he vuelto muy asidua a las confesiones laborales, y últimamente he visto algunas confesiones de mi rubro, así que me animé a mandar la mía.
Soy tarotista hace muchos años, desde pequeña leo cartas y siempre ha sido mi pasión. Amo mi trabajo, sigo estudiando constantemente y actualizando mis conocimientos en todas las áreas que puedo. No soy del tipo de tarotista que las hace todas (aunque sepa más cosas), yo he optado por concentrarme en unas pocas prácticas, pero en hacerlas bien. No me creo iluminada, ni salvadora de nadie, no creo que tenga dones divinos que me hacen única y diferente, siempre busco primero una explicación razonable, dejando lo paranormal sólo para cuando no la hay o para asuntos simbólicos o místicos; yo sólo manejo un oficio que, para quien crea que le puede ser útil, realizaré de la forma más profesional posible.
Hago toda esta introducción para que se entienda el porqué siento que últimamente el mundo espiritual se ha vuelto un caos y me abruma un poco. Todas las semanas aparecen técnicas con nombres más rimbombantes: 'la terapia del espiral cuántico transdimensional', 'tarot transgeneracional epigenético' y cuánta cosa se les pueda ocurrir. Lo terrible es que cuando escarbas un poco, no es nada más que lo mismo de siempre (visualizaciones, autosugestión y un poco de psicología), pero con más palabrería. Yo sé que hay muchas personas que no creen en lo esotérico y pensarán que yo hago lo mismo. Lo acepto y lo respeto. Pero de verdad, hago un esfuerzo por ser lo más rigurosa y aterrizada posible dentro de lo que me permite mi rubro, por eso me impacta.
Los jóvenes creen que están descubriendo el hilo negro, con prácticas vienen de hace siglos envueltas en un par de palabras científicas (el uso de la 'cuántica' pondría verde a un físico de verdad). Incluso algunos se atreven a mostrarse como una alternativa reemplazo de la medicina y a la psicología, lo que me parece muy peligroso...
Lo que me angustia es que la gente no sólo lo cree... lo prefiere.
El público ama que le digan que con un par de visualizaciones, o unos sonidos en unas frecuencias específicas le va a cambiar el ADN y no se van a enfermar; que les digan que sus problemas sociales son porque son especiales, no se adaptan a este mundo porque el mundo es primitivo y ellos son más evolucionados; que todos los problemas psicológicos que tienen en verdad no son de ellos, sino son de algún antepasado o de vidas pasadas; que esa relación tóxica que tienen no la pueden cortar porque son llamas gemelas y traen una conexión cósmica; que el éxito tiene una fórmula rápida y fácil, un secreto que sólo ellos pueden conocer, entre otra cosas... y muchas de estas técnicas empezaron como algo respetable: el tapping, por ejemplo, era una técnica real de digitopuntura que se usaba para complementar el tratamiento de TEPT. Mediante una serie de golpes rítmicos en algunos lugares de la mano, se ayudaba a retornar al ritmo respiratorio y bajar la ansiedad... ahora lo están usando 'para la abundancia' ¿entienden a qué me refiero? siento que estamos yendo demasiado lejos con el espiritualismo.
No soy la única que siente esto, he tenido esta conversación con otros colegas, pero no tenemos mucho que hacer, ya que al ser un rubro basado en creencias, al fin y al cabo, es creer o reventar.
Esa es mi confesión, gracias por leer y espero que ustedes, los que creen, sepan separar la paja del trigo para que no se hagan daño.
