Desamor en pandemia
Tuve una relación de 20 años entre pololeo y matrimonio, que se empezó a desgastar durante la pandemia, cuando empecé a trabajar por turnos largos. Me sentía mejor alejado de mi esposa, y lo único que extrañaba de mi hogar era mi hijo. A ella también se le notaba que estaba mejor sin mi compañía y me hacía notar con ganas la molestia de mi presencia en mis descansos.
Las peleas se fueron haciendo costumbre al punto de llegar a la humillación, me enrostraba que ganaba 5 veces menos que ella, que debería dejar de estudiar porque estaba viejo, que con mi aporte al hogar no pagaba ni la mantención de la camioneta, y todo terminada con mi bolso fuera de casa de vez en cuando.
A principios de año quede cesante, y tras 4 meses, sin seguro de cesantía, con tarjeta de crédito reventada y con el constante reproche de no ser aporte, encontré trabajo y decidí pedir un crédito para saldar mis compromisos económicos del hogar. La calma duró una semana y las peleas volvieron. Su nivel de descontrol en cada pelea aumentaba, hasta que decidimos optar por la separación, acordamos un monto en conjunto y establecimos las visitas (semana por medio, cumpleaños, navidad, etc).
Al mes me llega un acuerdo judicial de su abogado, el cual solo pedía la mitad de mi sueldo y dejaba de lado el tema de visitas. Su respuesta fue que debíamos empezar de a poco. Rechacé su acuerdo y le pedí que hiciéramos una mediación imparcial. Ella no asistió y me demandó...
En la demanda insistió en pedir la mitad del sueldo, donde el principal gasto es la mitad del dividendo. Claramente con el sueldo que ella gana puede pedir un crédito hipotecario y pagar cuotas de 3 millones sin problemas, lo que supera con creces mi sueldo. Hablando con ella, logró entender que lo mas justo era que los gastos fueran proporcionales al sueldo de cada uno, ya que con la mitad de mi sueldo, no alcanzaba a cubrir la deuda con el banco, mis estudios, el lugar donde vivo, y ni siquiera quedaba dinero para solventar la alimentación ni los gastos básicos de cualquier persona.
Acordamos un monto previo a la audiencia y la promesa que mediaríamos las visitas concluida esta. Yo, confiando en su palabra, me presenté sin abogado esperando que cumpliera el acuerdo previo. Su abogado insistió en pedir la mitad de mi sueldo y tras 40 minutos de ataques del tipejo, el juez hizo entrar en razón a mi ex-esposa y accedió a un monto menor, el que crece exponencialmente por el valor de la UTM, y en 10 meses mas, ya será la mitad de mi sueldo.
Al citarla nuevamente a mediación por visitas, no se presentó. Le pedí explicaciones y me dijo que la demandara. Dejó en claro que no respetaría ningún acuerdo de palabra y todo se debía hacer vía judicial.
Ya me endeudé de nuevo para llevar la causa con un abogado, pero lo que me deja intranquilo, es el nivel de convertir todo el amor que me tuvo en odio. Nunca la engañé, nunca la maltraté, no fui un príncipe azul, pero tampoco un mal esposo... y aún no me explico como me volví la persona mas indeseable en su vida, al punto de hacer parecer que su "ataque económico" va en la vía que yo desaparezca de su vida...
