Un respiro por favor.
Orgullosamente trabajo en el servicio público, puntualmente en el área social, donde diariamente atendemos personas con vulnerabilidad, hasta ahí todo bien; el problema se genera cuando las personas confunden la humildad con la falta de higiene, por Dios, una duchita antes de ir a hacer trámites se agradece... el olor a rodilla (entre pata y poto) no es agradable.
