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La orinoterapia

Hace años mientras hacía mi práctica en una pequeña oficina en el centro, había un contador que le llevaba la contabilidad a niñas que ejercían la profesión más antigua del mundo. Una vez al mes ellas iban a cancelarle los honorarios y él deliberadamente dejaba los envases de preservativos a simple vista para jactarse como si fueran trofeos.

El tipo siempre me acosaba diciendo, igual vas a caer y descaradamente me amenazaba diciendo que recordara que sería él quien haría el informe de mi práctica.

El tiempo se me hacía eterno y estaba a punto de renunciar, porque cuando una es chica, es difícil lidiar con un viejo verde que te dobla la edad y que a pesar del rechazo sigue insistiendo. Afortunadamente, llegó otra niña a hacer su práctica y como había una testigo el acoso paró, pero comenzó a tratarme mal, me gritaba por todo e incluso en una oportunidad me mandó a limpiar su oficina, cosa que obviamente no hice porque no era parte de mis funciones.

Los malos tratos siguieron y él mismo nos entregó en bandeja la venganza, llevó una licuadora para que le hiciéramos jugo de frutas y ni siquiera teníamos un cuchillo para pelarlas, cuando le pedí uno me respondió arréglatelas, así que pelábamos la fruta con un corta cartón oxidado, era lo único que había. Un día pensando qué hacer para desquitarnos por los malos tratos, se nos ocurrió echarle pipí al jugo y él ni lo notó, se lo tomó feliz y con el paso de los días como los malos tratos seguían, la orinoterapia también, nos peleábamos por hacerle el jugo.

Un día que el trato fue pésimo y mi compañera quedó mal, porque estaba en el primer trimestre de su embarazo, no encontramos nada mejor que ponerle caca de palomas para vengarnos, me colgué por la ventana hacia el techo de un patio interior y se tomó su jugo con tantas ganas que casi me sentí mal por él, pero recordé los malos tratos, el acoso y sus cochinadas y sonreí, a veces la venganza es dulce y sabe a jugos...

Cuando mi practica terminó, mi jefe directo me hizo una excelente evaluación y ese contador a pesar de todo, me dejó una valiosa lección de vida: Procura siempre tratar bien a tus subalternos, sobre todo si ellos manipulan tus alimentos :)



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