Todos son un cacho
Cuando tenía 19 años entré a trabajar a una agencia externa de cobranza de X banco. Era más joven y las pocas Lucas que ofrecían me era suficiente en ese entonces. El jefe era un hueon de sus 45-50 años aprox. si bien era simpático y parecía bastante profesional; bajo su careta se escondía un cerdo mentiroso capaz de inventar cualquier wea para salirse con la suya, contaba con el prestigio y sus lucas y qué se yo.
En esa pega conocí a un tipo de unos 21 años en ese entonces, que también trabajaba en cobranza y empezamos a salir. Mantuvimos la discreción ya que era más divertido que NADIE se metiera en nuestros asuntos... pero eso no duró mucho tiempo. La gente hablaba y estos rumores llegaron al jefe. Yo pensaba 'igual este weon se pasaría de barsa si le molesta lo que hacemos, total las cachitas nos las pegamos fuera del horario de trabajo'.
Cuento corto: sipo al viejo si le importaba, porque el mino resultaba ser el primo chico del jefe (wea que me enteré sobre la misma) y el problema no era que saliera con el primo, el problema era que el jefe que me doblaba en edad también quería salir conmigo. Por lo que me llamo a su oficina para decirme ocho mil pestes de su primo, que era casado, que no se ha separado lo que significaba que me había mentido y que yo andaba por ahí de amante patas negras... Y yo así plop! Por lo que traté de disimular mi reacción negando mi amorio, afirmando que mis relaciones no afectan mi compromiso laboral. El jefe quedó tranquilo con mi respuesta... por poco tiempo.
Seguí saliendo con este joven, ya que el hecho de que fuera separado en realidad no me era problema, ya que no vivía con ella. Hasta que ella supo quién era yo y para quien trabajaba.
Fue entonces cuando nuevamente el jefe me llamo a su oficina: regañandome por mi comportamiento idecoroso al intrometerme en un matrimonio (yo en mi cabeza pensaba WTF QUE WEA ESTE VIEJO CULIAO) insistiendome en que su primo chico NO me merecía y que me estaba metiendo en puros cahuines. Y yo haciéndome la loca todo el rato, hasta que el jefe se para de su escritorio para sentarse a mi lado y puso su mano en mi pierna izquierda. Fue entonces cuando tuve que tomar una decisión, la cual no pensé mucho.
Me paré y dejé la cagá; me puse a gritar: viejo culiao acosador (mientras tiraba todas las weas de su escritorio y las estrellaba contra la pared haciendo escándalo en grande). El jefe quedó atónito, paralizado sin siquiera poder llamar a seguridad, salí de la oficina eufórica y con la frente en alto y partí a hacer mi renuncia, pero antes dejé en evidencia ante los trabajadores quien era su cagá de jefe (mientras yo hablaba el decía 'no sé que le pasa a esta niñita loca, como se le ocurre, blabla'. Después personas me aconsejaron que debía hacer una denuncia por acoso laboral, pero que mi actitud impulsiva y el amorio con el primo chico no ayudaba a mi situación... Y fue entonces cuando pensé 'si nadie me va a pescar en el mundo legal por esto; dejaré la cagá realmente en grande' Por lo que fui a la oficina con aproximadamente 20 copias de conversaciones de whatsapp del jefe que preguntaba de tanto en tanto: 'que haces, que harás después del trabajo' mensajes a los que yo no respondía porque eran fuera del horario de trabajo. Y me fui con escándalo (sin aventar nada esta vez) y la frente super en alto.
Varias personas me dicen que debí demandarlo y sacarle lucas. Pero saben? Hoy con 26 años no me arrepiento de NADA, no quería su cochino dinero entonces, tampoco lo quiero ahora. Tan sólo de recordar la cara del viejo verde asustado mientras destrozaba el teclado de su computador, mientras tiraba sus tarros de lápices contra la ventana pared y todo lo que estaba a mi alrededor; me doy por pagada. No quería su plata entonces, tampoco la quiero ahora. Quizás fue poco inteligente y poco práctico de mi parte, pero puta que se sintió bien dejarlo avergonzado e incluso asustado.
Una vez que me fui de la pega no volví a ver nunca más al primo chico del jefe, también era un cacho.
