De Yungay con amor.
Soy vecina del presidente, el barrio ya es viejito pero hermoso. Tiene miles de historias en sus calles, pero hoy se vive una muy triste, una que está ante los ojos de todos y nadie hace nada.
De preferencia por cercanía a mi trabajo opte por vivir acá, pero ya es casi imposible estar seguro y además la dignidad acá casi no existe.
Las calles y antiguos casonas se han convertido en un negocio de subsrriendos, con condiciones deprorables para los migrantes, además se han mesclado sus culturas, donde muchos vienes de realidades de pobreza extrema, delincuencia, tráfico de drogas desatado.
Es sabido por las autoridades que hay cités completos dedicados a la venta de la peor droga existente, la pasta base o crack y da pena ver como miles de personas se pierden en esa mierda.
Yungay no es ni será lo mismo.
