La maternidad también cuenta
Porque nadie habla de lo dura que puede ser la maternidad. Porque nadie habla de los monstruos que tendrás en la cabeza, de la lista inmensa de que haceres, de la ansiedad, del miedo, de la culpa, del cansancio, de la carga mental que conlleva ser mamá.
Desde que soy madre las heridas de mi infancias las he comenzado a sentir mucho más, mis inseguridades, la soledad, la culpa.
Tengo una niña hermosa, deliciosa, inteligente, no da casi nada de hacer, es un amor. Pero, aún así hay días que son interminables, días que se hacen eternos, días llenos de soledad y sobre carga mental. Pensar en si estaré haciendo bien las cosas, que si no tuve mucha paciencia, que quizás no debí retarla xq mojo el piso o porque no se puso los zapatos. Pero, a veces la paciencia parece venir en un frasco muy pequeño para el día largo que tengo. Y luego cae una culpa de mierda, que no me deja tranquila, una pena y una rabia de porque no logré hacer las cosas de mejor manera.
Últimamente se habla mucho de la 'crianza respetuosa' lo cual hace que nosotras como madres queramos ser perfectas para no hacer pasar a nuestros hijos nuestros dolores de la infancia. Y ha sido una de las metas más difíciles de cumplir. Hay días en que resulta tan difícil no gritar, o no tener ganas de mandarle una palmada en el poto para que entienda de una vez que lo que estaba haciendo no era correcto. Pero, ahí justo en ese momento en el cual estoy apunto de explotar o ya estoy gritando como loca, entra mi yo culposa diciéndome 'no lo estás haciendo bien'.
Por otra parte ser mamá no es solo cuidar o jugar con tu hijo, que es lo que quiere que haga todo el día. Si no también debo hacer los que haceres, que la comida, que el aseo, que el patio, que el jardín, que el perro... Que que hago mañana y pasado de almuerzo, que debo limpiar los baños, que debo limpiar las escaleras, que se debe lavar la ropa y también doblar... Mientras juego con una niña que si no le presto atención me hace un berrinche.
Amo ser mamá, amo a mi hija, amo ser dueña de casa. Pero, es una tarea tan difícil y tan culposa a la vez. Hay días que quiero simplemente desayunar y ver algo en la televisión, pero ese día al final termino sin desayunar, viendo monitos y haciendo aseo.
Se preguntaran y el marido? Y la pareja? Y el papá?
Para los hombres siempre ha sido un poco más fácil la carga o eso es lo que yo creía. Mi pareja trabaja y llega en la tarde, es profesor... Ufff la peor carrera de la vida. Llega con una sobrecarga mental, con trabajo para la casa!!! Si, trata de ayudarme en lo que puede, cuida a la niña durante un par de horas (xq si aparte de todo lo que hago también trabajo, menos mal que de forma independiente) para luego llegar a casa y encontrarme con ellos. No miento que a veces llegó con una casa toda desordenada y otros días no tanto. Mi pareja intenta ayudarme durante esas horas, pero siento que aún así no logra liberarme de toda esa carga que siento.
Bueno que espero con ésta confesión? Quizás me hubiese gustado saber más lo que era maternar, saber que en ésta etapa es cuando debes cargar con todos tus miedos, con todos tus monstruos mentales, con ese 'tú' que sueles no contar o sueles ocultar. Y quizás por lo mismo día a día intento ser mejor para mi hija. No quiero que ella deba pasar por lo mismo que yo, quiero darle una infancia bella, darle bellos momentos y a la vez criar una niña de bien, respetuosa, amable... Sé que no lo he hecho mal, xq cuando la miro siento mucho orgullo, aún así siento que una parte de mi no está bien. Siento tanta soledad y tanto cansancio en mi interior.
Espero no ser la única que ve la maternidad de ésta forma.
