Cosas sin explicación
Soy la de la confesión 41694. Efectivamente el cambio de nombre no implica que cambie en mi certificado de nacimiento el rut o la filiación. Ellos siguen apareciendo. Si hablé de la muerte, es por un cáncer. Esa enfermedad grave que invadió y desordenó bastante.
Agradezco todas las palabras de aliento, es difícil y si quiero tener una familia, aunque mi inclinación va por adoptar... siento que pueden existir niños que han vivido experiencias malas o peores que las mías. Seguiré varios de sus consejos, han sido años de terapia para sanar completamente de todo eso que queda tan grabado en el alma. Y sí, me tocó una familia horrible pero como siempre he creído, incluso estas experiencias permitieron ayudarme a salir de ahí, y querer ser mejor. De hecho con la misma mentalidad tomé el cáncer, me ayudó a parar y valorar la vida, lo que vemos tan pequeñito pero es tan esencial.
No les voy a negar que es una decisión muy difícil podar el árbol, pero cuando lo haces, a pesar de lo herida que te encuentres, sientes una paz gigantesca... y claro, te permites estar en el suelo un tiempo para sangrar, levantarte y seguir. Y así fue como tuve que hacerlo, con miedo pero con esperanza de que afuera de ese círculo tóxico existía algo mejor... así fue y no me arrepiento.
Sería genial que las leyes también nos protejan en este sentido, que todo aquel que te trae al mundo no necesariamente merece llevar el título de padres. Y más de una vez me han dicho, que debo pagar porque nací y estoy viva, tendrá precio eso?, pues como bien dicen varios, hoy aparecen... pero cuando tenia 15 años e intenté muchas veces desaparecer, no estuvieron para mi. Ni cuando mi abuelo abusó de mi, tampoco estuvieron ahí. Y hoy yo no quiero estar para ellos; no es rencor, ya no siento nada, pero lo encuentro injusto. Nunca pedí pensión, nunca molesté, estudié de hecho con beca, y me las sufrí sola con un trabajo part time.
En fin. A veces existen cosas que no tienen explicación. Pero la recepción de mi confesión y sus palabras, son esa palmadita que necesitaba en la espalda para seguir este camino empinado, al que llaman vida pero que disfruto de cada vértice colorido.
