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Hace un tiempo confesé mi historia de mi perro Arturo que fue robado con la ayuda de un adorable abuelito y su nieto que me ayudaron con la tarea...

Hace 15 días el abuelito falleció...

Entre las cosas que le prometí una de ellas fue llevarlo a la playa en el verano, hubieron unos días de mucho sol acá así que adelanté el paseo, lo llame el día antes y el acepto feliz, lo fui a buscar al otro día en la mañana, me estaba esperando muy bien arreglado el, llevaba una bolsita con sándwich y huevitos duros para compartir conmigo, ese día paseamos por la playa los 3 con mi perro, caminaba con mucha calma con su bastón, fuimos a comer a un restaurant, conversamos mucho y me contó toda su vida, yo lo escuchaba feliz. Luego lo lleve a conocer mi casa y ya tarde lo fui a dejar de vuelta, me llevó a su invernadero y me dio muchas cositas para llevar. Al despedirnos le dije que en un tiempo más lo invitaba a dormir a mi casa para que vayamos al cine a ver una película que el escoja, nos abrazamos fuerte me dio las gracias por tan lindo dia y quedamos de acuerdo para esa próxima cita, su nieto me llevó la cajita que el me dio al auto y ahí me dijo que sentía que su tata estaba raro, como con poca energía y que estaba preocupado.

Empecé a llamarlo diario y siempre me decía que estaba bien, hasta que un día ya no respondió a mi llamada.

A la mañana sgte su nieto me llama y me dice que el tata estaba internado en el hospital con muy mal pronóstico. Deje mi trabajo tirado y me fui a su ciudad a verlo, no alcance a llegar ...

Hoy preparé algo de las verduras que el me dió, cocí unos huevitos duros y almorcé en su honor, puse en un cuadro la foto que nos tomamos en la playa donde sale sonriendo con esos ojitos tan dulces, realmente me dolió como si hubiese sido mi propio abuelo. Espero que nuestra amistad lo haya hecho feliz sus últimos días. Y gracias por darme a mi mascota que tanto amo, por compartir conmigo tantas cosas de su vida por nuestras largas conversaciones por teléfono y por cruzarse en mi vida tata Arturo.

Y a ti, su nieto muchas gracias por el regalo que me diste, ese objeto tan preciado para tu tata que ahora yo guardo como un tesoro y por tus palabras hacia mi el día de su funeral.
Voy a tratar de comer más tata se lo prometo para que desde donde esté no me vea tan flaca y no tenga miedo que un viento me lleve...



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