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Para luego irme a mi dormitorio a soñar con un futuro distinto

Desde pequeño fui cercano a mi tata. Mi tata era un viejo especial, le gustaba levantarse temprano y prepararnos el desayuno, era preocupado de que no nos faltara nada. Además de contar chistes e historias graciosas era bueno para tirar chuchadas. En pocas palabras, era un hombre cariñoso y entretenido. Pero había algo que no compartía con él, su pesimismo en el fútbol.

Era algo extraño en él, veía todos los partidos transmitido por la TV pero siempre emitía comentarios funestos y recordaba lo malos que éramos para la pelota, - Estos weones siempre pierden, andan puro webiando-, - Ese pelao caeza pico nunca le achunta al arco-, - El weon del arco tiene mantequilla en las manos y bla bla bla... -. Era molesto escuchar los mismos comentarios cada vez que veíamos un partido juntos, sobre todo en los encuentros de la selección chilena.

Yo en mi respeto de nieto, solo lo escuchaba y no hacía más que gesticular una falsa sonrisa y sí opinaba, era un comentario sutil para no generar una discusión, ya que había algo de verdad en sus palabras. Pero un día hubo un giro, después de eso, todo fue distinto. A nuestra selección, la Roja, había llegado un nuevo técnico, era argentino, un tal Marcelo Bielsa, para los entendidos en el fútbol lo describían como un tipo serio y astuto que dada su trayectoria iba a generar cambios a nuestra escuadra.

Primero hubo una poda de jugadores en la selección, luego se incorporaron nuevos nombres. En fin, en los primeros partidos se noto el cambio de actitud, el nuevo plantel habían entendido el mensaje alineandose con el cuerpo técnico, ahora todos corrían en la cancha y aplicaban estratégicas jugadas. En pocas palabras se puso en rodaje una maquina hambrienta de triunfos. Los buenos resultados comenzaron a darse poco a poco, ya no perdíamos o empatabamos como siempre, sino también que ahora acechabamos y ganábamos, éramos temidos. Estábamos viviendo él anhelo chileno, y venía mano la tenía Bielsa con su cuerpo técnico.

La noche de un miércoles, había un partido crucial por las clasificatorias al Mundial de Sudáfrica 2010, era un encuentro importante para obtener los puntos y jugábamos ni más ni menos con la selección Argentina, nuestros eternos verdugos a quienes no les ganabamos desde 1973. Había mucha espectacion en el ambiente, en todos lados se hablaba del partido, por la tv, la radio, en la universidad, en las micros, en los almacenes, todos hablaban del partido y todos soñamos con ganar aquel importante encuentro, todos pensábamos igual a escepcion del personaje principal, mi tata 🤦‍♂️.

Cuento corto, la noche del partido llegó y la hora de inicio se acercó y como era habitual en mí ver los partidos en casa, me fui al dormitorio de mi tata. Él estaba ahí, sentado en su cama tomándose un café con una tostada mientras veía las noticias. Al entrar, lo saludé, le dí un beso en la pelá y me senté a los pies de la cama que estaba al costado a la suya. Hablamos un poco, tomó el control remoto y cambió al canal por donde transmitían el partido. Ahí estaban nuestros gladiadores, en primer plano entonando el himno nacional, con la frente en alto, llenos de seguridad. El aire que se respiraba en el país ya era distinto. Empezó el partido. Chile presionaba, todo el rato, hubieron certeros tiros al arco pero fueron desviados por el portero trasandino.

Argentina por su parte, mantenía su compostura en el fondo ya que no lograba concretar sus jugadas, solo esperando un error chileno para contraatacar. Mi tata por su parte, ya comenzaba a perder la paciencia, lanzando sus primeros dardos - En cualquier momento los argentinos nos van a meter la pelota en raja- dijo. Por mi parte, no presté tanta atención, - Y porque no ponen al pelao, ese chico anda puro webiando - remato. Hasta que en el minuto 35 del primer tiempo, la escuadra chilena salió con toques desde el lado chileno, Marcó Estrada recibió el balón para luego enviársela a Beausejour quien se encontraba en el carril izquierdo.

Beausejour para no ceder a la presión de dos rivales que lo marcaban envía el balón al centro de la cancha donde se encuentraba Gary Medel, los argentinos se replegaron a su lado, el Pitbull tomó el balón y con todo se fue por el carril derecho encontrándose con Carmona quien recibió el balón confundiendo a los transandinos, el lado derecho se encontraba despejado, Medel se adelanta a toda velocidad y recibe nuevamente el balón, va solo! se acerca un defensa a robarle la pelota y de un toque envía la pelota al centro del área, de sorpresa la recibe Fabián Orellana, quien estaba rodeado por ocho argentinos y de un tiro cruzado pone el esférico en el fondo de la malla del arco argentino. GOL!!!!GOL???? GOOOOOOOOOL!! De CHILEEE!!!!

El estadio lleno de compatriotas explotó de alegría, gritos de euroforia, gente saltando, abrazos con todos, petardos!!! La media embarrada!!! Y yo en el dormitorio de mi tata saltando de alegría por aquel gol que terminaría rompiendo un eterna racha de malos resultados, pero la emoción se me fue de las manos porque mientras saltaba no pude evitar recordar toda la m... que había tirado mi abuelo cada vez que veíamos un partido de la selección, e ''inconscientemente'', llevé mis manos hacia mis g....y como lo hizo una vez Pato Yáñez, le grité a mi abuelo - ¡¡¡TOMA, VIEJO CUXXX!!- Mi tata se quedó callado, cruzó sus brazos, hizo una pausa y se puso a sonreír, no pudo contener la emoción, estaba contento mi viejo.

El resto del partido fue igualmente de tenso, había que cuidar el resultado, hasta que llegó el termino. Ganamos un histórico 1 a 0. Era tarde, había que apagar la tele y dormir. Mientras mi abuelo se acomodaba en su cama, me pidió que antes de dejar la pieza, apagará la luz y dejará junta la puerta.

Una vez apagada la luz, mientras cerraba la puerta, le dije - Tata, te quiero- y el me respondió - Yo igual mijito-. Para luego irme a mi dormitorio a soñar con un futuro distinto.



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