Reestablecer contraseña

La dirección de correo electrónico está asociada a tu cuenta.

¿Por qué registarse?

Full Confession Control

Actualizar / eliminar o editar tus confesiones.

Notificaciones

Suscríbase para recibir notificaciones por email con las respuestas a tus confesiones.

Publicidad

¿Quieres publicitarte con nosotros? Comienza creando una cuenta.

¿Tienes alguna confesión laboral?

El nombre es opcional o puedes poner un seudónimo si lo deseas.

No me atrevo a pegarle una probadita

Llevo tres meses en mi nuevo trabajo desde que llegué sentí un flechazo con un colega que trabaja en la misma planta que yo, no ha pasado nada todavía entre nosotros, pero en todos estos meses los viernes él me invita a 'pasear' caminando en dirección al metro, trabajamos en un lugar céntrico y el camino a recorrer está lleno de carritos de comida callejera, llenos! Hay de todo lo que se les pueda imaginar, gusto para todos los paladares desde cosas veganas hasta anticuchos microchipeados, brebajes de dudosa procedencia pero que dejan a la gente más alegre y feliz.

Mientras caminamos mirando los platos compra de todo lo que hay y siempre quiere que yo coma con él, lo que él no sabe es que tengo un trauma gigante con respecto a comer en la calle, no es que no quiera, mucho menos que me dé asco, solo que cuando tenía como 10 años estábamos juntos a toda mi familia cenando y viendo las noticias, comienzan a dar un reportaje sobre obesidad y no vamos saliendo con mi mamá en la tele, y hablaban de obesidad y mostraban una foto mía atravesada con un churrasco y con toda la guata afuera y a mi mamá en su peor pose que se le veía una papada más grande que la de don francisco empinandose un fanshop de litro al lado de un italiano gigante.

Las mujeres de mi familia somos todas entraditas en carne y en mi caso ha sido una lucha constante estar sana y no ser obesa. Entonces aparece 'Comeloncito callejero' con su sonrisa perfecta pero esa obsesión por andar comiendo en la calle, cabe destacar que yo soy muy muy tímida y él es muy extrovertido entonces cada viernes que vamos y él pasa por un perro caliente al carrito de los venecos, él me mira coqueto y discretamente me dice 'No quieres pegarle una probadita' y yo lo único que pienso es que por ahí anda uno de esos fotógrafos que me expuso a mi y a mi mamita ante todo Chile como obesas chatarrientas.

He pensando en decirle que mejor compremos y vamos a comer a un lugar más piola, como mi depa por ejemplo pero me da vergüenza que piense que tengo otras intenciones.



No te reprimas. Completamente anónimo.

Suscríbete a nuestra lista de correo.

Ingresa tu email y te mandaremos las últimas confesiones
Nosotros valoramos tu privacidad, nunca compartiremos tu correo con nadie.