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Un nudo en la garganta

Hola, soy panadero 33 años me encanta mi oficio antes no por los turnos eternos. Pero bueno trabajo desde los 18 años con contrato donde empeze a trabajar tenía turnos de noche larguísimos a los cuales culpe de no tener polola ni amigos en esos turnos la mayoría eran viejos .

A los 23 años renuncie, los eternos turnos de noche me tenían deprimido estaba en los huesos sin energía ni ganas de vivir. Encontré pega de reponedor en el retail y al fin podía disfrutar de la juventud me encontré con amigos del liceo q me invitaban a carretear amistades que terminan junto al carrete, 3 años después me despiden por necesidad de la empresa y volví encantado a mi oficio de panadería pero esta vez en supermercado solo de día aunque todo el día.

Sigo en mi oficio de panadería q es mi sustento y mi cable a tierra pero me di cuenta de la cruda verdad no eran los turnos de noche lo que me enfermaba, era lo mismo que me enferma hoy que es una soledad terrible, de chico fui un bicho raro un rechazado no me elegían para jugar a la pelota ni cagando, hasta el profe de educación física me hizo bullying me dijo que yo no era malo, q era pésimo, entre otras anécdotas que lamento y con todo el alcohol q bebi jamás se fueron esos recuerdos.

Tengo 33 años sin polola, sin amigos ya que algunos terminaron junto al carrete, otros se aprovecharon de mi y me cagaron no más y otros se alejan pero entiendo que trabajan tienes sus vidas y familia.

Todavía está mi mamá viva tengo suerte de tenerla, ella hace las labores en la casa y es por ella q me levanto en las mañanas.

Y confieso que estoy cansado y no es cansancio físico, aunque hechemos la talla y me ría en la pega con los colegas siento un nudo en la garganta que no se va, y si no fuera por mi mamá yo le pondría punto final a esta triste y patética historia que es mi vida.



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