Soy un triunfador
Mi viejo era un mal padre, me gritaba por todo, no tenía paciencia ni tampoco se tomó jamás la molestia de pasar tiempo de calidad, crecí agachando el moño, sin voz ni opinión, obedeciendo orden tras orden y grito tras grito, tuve carencias emocionales y materiales siempre, y aprendí a vivir con ello.
Ahora en la vida adulta tengo un nivel impresionante de tolerancia al estrés y a la frustración, siempre estoy tranquilo y tomo decisiones racionales en momentos donde mis colegas corren en círculos o entran en pánico, llegué a gerente del área a los 30 gracias a mi estoicismo, y como no acostubraba a tener cosas jamás fui bueno gastando y logré surgir bastante con ahorro e inversión, si miro hacia atrás puedo decir que he triunfado en la vida gracias a esos traumas de infancia.
En fin, la vida puede ser como el orto, pero siempre podemos sacarle algo bueno a cada situación.
