La Yuyín
(para los que vieron Ey Arnold, les hará sentido).
En general nunca supe de problemas psiquiátricos hasta que entré al mundo laboral y me di cuenta que mucha gente sufría de depresión por temas personales y laborales. Me considero una persona bastante empática, así que aunque yo no pasara por esos problemas, nunca cuestioné ni subestimé lo que las personas con depresión, ansiedad o crisis de pánico sufren día a día, pues es algo real para ellas y una no es quién para decir nada, sino que sólo apoyar.
La cosa es que entré a un trabajo nuevo en enero de este año, pagaban muy bien para lo que yo estaba acostumbrada, así que aunque la pega tenía fama de estresante, la acepté. Ya había tenido un trabajo así antes y era harta pega, pero no para no poder manejarlo.
El trabajo estuvo bien hasta septiembre, donde mi jefe justo se fue con unos días libres por el 18 de septiembre y a mi me pusieron un proyecto que nunca había hecho y era ridiculamente complejo y grande. Intenté hacer lo mejor que pude, pero a medida que más entiendes de un tema, te das cuenta de todas las dudas que surgen. Mi jefe no estaba y no tenía a quién acudir, me vi en un hoyo del cual no podía salir, estaba desesperada, me sentía tonta y no sabía cómo manejar la información, la coordinación de la gente y los informes que había que hacer.
Pensé en ir al psiquiatra para que me diera licencia, pero me resistía, ¿cómo no iba a poder?.
El día que volvió mi jefe pedí una hora de telemedicina y había para ese mismo día en la tarde. A medida que pasaban las horas estaba más convencida de que realmente lo necesitaba, necesitaba salir de ahí con urgencia. La hora llegó y le exploté a la psiquiatra todo, lloré y me dio licencia de 11 días. Reuní valor y le dije a mi jefe, que me preguntó si estaba bien y ahí quedó el tema. Sentí un alivio indescriptible después de eso, incluso felicidad. Como no soy alguien irresponsable, terminé lo que estaba haciendo y redacté un correo con todas las cosas pendientes que había que hacer y lo envié. Al día siguiente el dolor de cabeza era terrible, no podía hacer nada.
Ahora viene lo Yuyín. Pasaron un par de días y la isapre me llama para preguntarme si el origen de mi licencia se debía al trabajo, y les dije lo mismo que les redacté antes. La isapre desgraciada me rechazó la licencia porque se debía a origen laboral, entonces debía ir a la mutualidad de mi empresa por el 77 bis (accidente laboral). Con lo angustiada y vulnerable que estaba, fue un balde de agua fría pensar que iba a tener que enviar esa información a la empresa y tal vez tener que explicar por qué me sentí así a ellos. Efectivamente fue así. Me llamaron de RRHH y me preguntaron lo que había pasado, me dijeron que esos días de licencia quedaban como parte de las estadísticas de accidentabilidad en la empresa y que podía presentar un reclamo a la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO), cosa que hice, porque no quería perjudicar a la empresa tampoco.
Luego de una semana o un poco más, llega una citación de la mutualidad donde me citan porque la isapre había rechazado la licencia por motivo del 77 bis. Aviso de nuevo a mi empleador y me recomiendan que vaya. Fui y me explican que para definir si es enfermedad laboral o no, deben iniciar una investigación que consiste en ir a la oficina y entrevistar a 4 compañeros de trabajo (2 de ellos indicados por mi y otros al azar) y luego tener una cita con un especialista. Me indican que aunque yo rechace esa evaluación, la licencia me la iban a pagar igual (yo ya había dado esa plata por perdida prácticamente). La cosa es que rechazo la evaluación porque ya estaba bastante desgastada con el tema y me dieron de alta (además tenía el reclamo a la SUSESO). Luego me recomiendan que vaya de inmediato a la parte de pagos de la mutualidad para definir fecha de pago; y la persona me dice que como yo rechacé la evaluación, no está segura si me paguen... 'ya no importa' pensé, si total, ya antes me había hecho la idea de no recibir esa plata. Aún no sé qué va a pasar con eso.
Al día hábil siguiente, me vuelven a contactar de RRHH diciendo que la mutualidad había dado el alta y que el proceso se había terminado por la razón 5, y que la razón 5 era fallecimiento... QUE? ME MORI? y que esos eran mil días de penalización para la empresa. Ya hasta me da risa la cuestión. Tuve que enviar mi epicrisis al tipo de prevención de riesgos de la pega para que pudiera hacer las consultas a la mutualidad y se supone que tengo que llenar una declaración que aún no me mandan.
Todo esto ha sido una verdadera lata, y la verdad es que me he sentido muy vulnerada por todos. Una licencia que se supone que era para ayudarme, me está perjudicando y ya estoy metida en esto, tengo que apechugar. Siempre quiero pasar piola pero con esto ya me hice famosa en RRHH, que dicen que nunca, en no sé cuántos años de trabajo, habían visto un caso como el mío. Sé que nada de esto es culpa mía pero me llega de rebote, involucrandome directamente y aún no termina. Me imagino lo que sentirían las personas que realmente tienen una afección psiquiátrica estable y no temporal como mi episodio, menos mal que mi caso fue puntual (igual estoy yendo a terapia). Me siento muy Yuyín.
Por eso mi consejo es que no le digan a la isapre que se estresan por la pega, sino, los mandarán a la mutual (salvo que eso sea lo que quieren, ahí si se lo dicen).
