Seguir creciendo
A raíz de la confesión del casi suicidio, les cuento que mi vida en general ha sido buena, pero hace unos años mi papá falleció y con eso se me fue mi concepto de familia, debido que mi mamá cayó en una tremenda depresión, estaba físicamente, pero no era mi mamá, no sé si a alguien le ha sucedido esto.
Yo me sentía muy desorientada, lloraba mucho, iba a trabajar, le reía harto con mis colegas, pero al regresar en casa lloraba y me quedaba dormida llorando, a veces era tanto que me reportaba enferma em el trabajo porque no podía pararme de la cama, ni abrir las cortinas, era más fuerte que yo. Mi jefe se dio cuenta y me exigió ver terapia psiquiátrica, porque yo estaba viendo sólo psicólogo.
En ese entonces me sentía en un hoyo, fumaba y fumaba, lloraba, y me alejé de mis amigos porque sentía que yo debía haber muerto en lugar de mi papá. En serio pensé que me iba a volver loca encontrando explicaciones, él murió de cáncer y lo vi deteriorarse mucho. Luego, me enfoqué mucho en trabajar para no pensar tanto, y me ascendieron y me fui a vivir sola con mi perro. Me sentía mejor anímicamente, aunque varias veces pensé en suicidarme, porq no le encontraba sentido a mi existencia.
De pronto me llegó una oferta laboral sin buscarla, y era una buena oportunidad, un día me junté con unas amigas a celebrar mi cambio y ese día conocí a alguien que para mí fue especial, no de inmediato, pero a medida que lo fui conociendo. Poco a poco empecé a notar que me reía más, una risa del alma, de esas que no sentía hace mucho tiempo y que pensé que nunca más la volvería a sentir... Poco tiempo después me enteré que estaba embarazada y tuve que dejar por unos meses el tratamiento psiquiátrico y me fui para abajo, nuevamente quería morir y no ser mamá... Pero luego lo retomé y tiré para arriba nuevamente, hoy en día sigo en el mismo trabajo y con una hermosa hija, que aún es bebé y soy una mujer muy feliz, estudio para seguir careciendo profesionalmente y además, tengo al mejor compañero de vida, estoy enamorada de mi familia y de mi perrito quién también me dio compañía en momentos difíciles.
Estoy muy agradecida de la vida por hacerme sentir tan feliz, tan plena, tan contenta y con ganas de vivir, adoro a mi hija, Dios, ella es maravillosa. Después de todo lo mal que lo pasé, ahora soy feliz.
Sigo con mi tratamiento y estoy bien.
Espero que todos los que lo están pasando mal, aguanten un poco más y que la vida les cambie, y que puedan ser felices.
Todos merecemos ser felices.
