El mensaje millonario
Una vez trabajé en el call center de una empresa de telefonía móvil (la de don francisco).
Yo estaba en la plataforma de atención al cliente prepago, o prepobre como se dice allá, y era mi primera semana de trabajo después de dos semanas de capacitación.
Ya me había empezado a dar cuenta que el servicio que prestábamos era como las pelotas, simplemente los ejecutivos no teníamos herramientas para resolver nada, eramos un parche curita diseñado para dejar 'tranquilo al cliente' cuando en verdad sabíamos que su problema se demoraría mucho en solucionar y muchas veces el sistema perdía los requerimientos, que cuando decíamos 'lo entregaré como urgente' lo que hacíamos era llevar un papelito al supervisor donde decía los datos, papelito que caía a una pila de papelitos y que probablemente se demoraría lo mismo que si no lo llevaramos.
Bueno, las llamadas que más caían eran las de 'Trivias', esos tipicos SMS que dan datos de algún tipo: horóscopo, el clima, etc. y que te descuentan plata por mensaje, algunos descontaban hasta $1050 por mensaje y llegaban tres veces al día.
Muchisima gente llamaba para desactivar esos mensajes, ellos no tenían idea, claro, para ellos el problema era que tenían saldo y de repente ya no, muchos alegaban no haber nunca solicitado dicho servicio, y a muchos yo les creí.
Una de ellas fue una abuelita que llamó, me contó que había cargado su celular con luca, era pensionada y ganaba una miseria, y su hijo vivía en otra región y era enfermo, con alguna patología mental, y riesgo de suicidio.
La señora lloraba al teléfono, me decía que por favor le sacara ese servicio, que ella no lo había instalado, que necesitaba hablar con su hijo todos los días para asegurarse que seguía vivo.
Yo, robot despersonalizado que no podía hacer más que repetir lo que me habían enseñado, decía que lo lamentaba, que entendía su situación, que haría un requerimiento urgente (papelito) por sistema para que se desactivaran, pero que la subtel nos daba un plazo (bastante largo y que además muchas veces no se respetaba) para hacer efectivo el retiro de los SMS, y que mientras tanto mejor no cargara su celular, porque se le descontaría el saldo nuevamente...
La impotencia que sentí, siendo yo además estudiante de psicología, sabiendo los estragos que causa la depresión, era terrible... no podía hacer nada por ella, el sistema no me dejaba sacarle las trivias y yo sabía que demorarían como dos semanas en arreglarlo, si es que lo arreglaban, y que si cargaba plata perdería el saldo.
Mientras la señora lloraba al teléfono, y yo sin poder decirle nada útil, solo palabras vacías, decidí renunciar esa misma semana a la pega.
