Defenderse de los malos jefes
Esta es la continuación de otra confesión (que se las resumo acá porque no recuerdo el número), en el que yo siendo estudiante universitaria ingresé a trabajar a un mall como auxiliar de aseo los fines de semana, y estando allí me dí cuenta de los muchos malos tratos que recibían mis compañeros, la mayoría adultos mayores o adultos con analfabetismo, por lo que la encargada los trataba tan mal que estas señoras, en su mayoría de 60-70 años, lloraban de pena o impotencia con lo que les decía cuando estaban en su turno.
Esta mujer por lo que supe tiempo después ya se habia agarrado a golpes con otras mujeres cuando estas eran más jóvenes. Normalmente la gente nueva y relativamente joven ( 20 - 40 años ) terminaban renunciando por lo mismo o despedidas por pelear, y esta tipa era inmune por llevar varios años trabajando.
Asi que un día en que la pena me ganó, reuní a las principales víctimas de esta mujer y les dije que todo el maltrato recibido no era normal en ningún trabajo, mucho menos siendo ellas mujeres adultas o de 3ra edad. Asi que les dí dos opciones, primero ir a hablar con el jefe, pero si este no nos escuchaba iríamos a la inspección del trabajo. Las señoras se entusiasmaron y esa misma semana fuimos a la oficina del jefe, pero ahí las señoras les costó mucho contar lo que les pasaba, sin embargo de a poco soltaron todo. El jefe nos escuchó y dijo que la sacaría de encargada, pero que seguiría siendo compañeras de nosotras porque no quería dejarla sin trabajo estando aún en pandemia, lo cual siempre pensé que era una pésima idea, y al menos dos de nosotras le dijimos que si las cosas no cambiaban iríamos a la inspección. Lo bueno de todo esto es que con el tiempo las señoras se empoderaron más, yo siempre les recalcaba que nadie puede tratarlas mal, mucho menos hacerlas llorar y quién quedó como encargada es una persona sumamente amable que sigue hasta el día de hoy.
La persona maltratadora intentó hacernos complicadas las cosas, escondía materiales, ensuciaba el piso de otras personas, etc, pero nadie se hacía problema en verdad, ya no tenía ningún poder. Un día llegó otra persona que había sido una antigua compañera de trabajo de esta mujer, en un principio eran super amigas y nadie le dijo nada malo a esta persona nueva pues en parte igual le hacía bien tener amigos. Eso hasta que un dia se agarraron a golpes y las vió un guardia. Ahí debieron haberla despedido, pero no, en cambio la trasladaron de mall.
Finalmente así acabo la historia para nosotr@s, estamos mucho más tranquil@s ahora que no está. Sin embargo, igual me inquieta lo que pueda llegar a pasar si es que algún día vuelve a quedar a cargo de personas mayores...
¿Podrán defenderse?¿Se aprovechará nuevamente de la vulnerabilidad de quienes hacen aseo?¿O aprendió algo con la experiencia?
Eso quizás nunca lo sabré...
