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El aullido de los perros

Esta historia está narrada por experiencias de mi madre y tíos cuando eran jóvenes. Así lo relataron.

Estabámos en la casa del Tito con los cabros, éramos varios. Como le dicen ahora, su carrete piola, conversa y música.

Era tarde, cerca de la medianoche, estábamos en el antejardin fumando cuando empezamos a cachar unos ruidos raros. Nos miramos unos a otros y prestamos atención.

- ¿Son perros w*?

Se escuchaban a lo lejos como aullaban.

¿Que hay de mal que los perros aullen?, pues, aúllan cuando pasan bomberos o ambulancias y se dice que hasta cuando ven la muerte. El drama en cuestión era que los aullidos se acercaban, casa tras casa y eso fue paralizante para cada uno de nosotros. Al menos yo, sentí un frío recorrer mi cuerpo, se me erizó la piel.

- Yo me entro - Dije sin mirar a nadie.

El resto me siguió, nos entramos, cerramos la puerta y apagamos la luz. Pero somos sapos, nos asomamos por la ventana mirando hacia la calle para ver si algo más sucedía.

Había nervios, estábamos todos cagados de miedo porque era increíble sentir como los aullidos de los perros venían hacia nosotros.

- ¡Shiitttt! ¡Oh loco... me cag*!! Miren!! - dijo tu tío.

No te miento hija, en medio de la calle caminaba un hombre muy alto vestido de negro, era extraño, no llevaba ropa convencional, llevaba como telas, harapos, como el hombre de traje negro del señor de los anillos.

Uno a uno nos mirábamos y confirmabamos de lo que estábamos viendo.

Yo no lo podía creer.

A medida que camina los perros aullaban como con desesperación.
Sentía el corazón latir a mil.

Varios tienen sus teorías, la mayoría creímos que vimos pasar a la muerte.



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