Reestablecer contraseña

La dirección de correo electrónico está asociada a tu cuenta.

¿Por qué registarse?

Full Confession Control

Actualizar / eliminar o editar tus confesiones.

Notificaciones

Suscríbase para recibir notificaciones por email con las respuestas a tus confesiones.

Publicidad

¿Quieres publicitarte con nosotros? Comienza creando una cuenta.

¿Tienes alguna confesión laboral?

El nombre es opcional o puedes poner un seudónimo si lo deseas.

La experiencia me enseñó

En respuesta a la confesión #37457 (Solamente mi hija)

Estuve leyendo la confesión y los comentarios, y es súper triste ver la recepción de la gente. Habían algunos comentarios ubicados, pero varios mostraban incomprensión. Esa incomprensión hace que mucha gente se guarde estos problemas día a día. Puede ser tu hermana o tu amiga o tu madre que no se atrevan a decirte lo que están viviendo por miedo a que las critiques primero a ellas y las crucifiques porque crees que ellas tienen la culpa.

Yo me sentí horrible cuando leí esta confesión, porque he vivido algo similar. Y quizás hasta peor. Y lo sigo viviendo. Por eso quisiera contarle mi experiencia a esa persona que envió esa confesión, y al resto de la gente.

Quisiera decirle a esta chica que ahora es el momento de arrancar, ahora, inmediatamente. Porque se va a poner peor, y los sentimientos crecen, tanto como el maltrato y también el abuso psicológico, y la dependencia emocional. Estás condenada al fracaso ahí, amiga. Si él no entendió ya, y no le importó, no lo hará después, porque él ya está construido así, esto probablemente viene de su educación o falta de educación, y de una familia disfunsional. Y no me extrañaría que esté también metido en algunos o varios vicios, de los cuales puedes o no estar enterada.

Esto se pone peor después. Por favor arranca ahora, más si tienes una hija. Si él demostró ahora eso, y te respondió que lo entiende pero sólo con palabras y no con hechos, es la mayor muestra de frialdad. Tú no eres la fría como mencionaste, si no él. Ya sea, lo haya entendido o no: Si lo entendió y no hizo nada, es frío. Si no entendió y te dijo que entendió, también es frío. Y en ambos casos, no empático.

Yo viví esto, y aún lo vivo.

A esta persona la conocía de años antes. (Sí, uno nunca termina de conocer a la gente, pero hay ciertos puntos donde uno cree que conoce). Un día comenzamos una relación y una vez acordamos ir a vivir juntos. El compromiso era que el primer mes él estaría gratis y buscaría pega, ya que se cambiaría de ciudad para vivir conmigo. Luego nos iríamos a medias. (Yo me había ido hace poco a vivir a otra ciudad por mi pega, y por eso acordamos eso).

Pasó el primer mes y pasaron varios más. Primero tuve paciencia, dije 'ya, no importa, le debe estar costando, pero igual está ayudando en la casa', pero con el tiempo pasó que nunca encontró nada y además dejó de ayudar en la casa. Vio la cosa fácil y se echó en los huevos. De hecho, ahora mirando hacia atrás, nunca lo vi comprometido con realmente buscar un trabajo estable.

Yo era de la idea, y lo soy aún, de que no tiene nada de malo mantener a un hombre. Los hombres lo hicieron por muchos años manteniendo a sus mujeres y lo siguen haciendo. Entonces en un momento le dije: 'ya, mira, no importa. Si no encuentras pega, con que te encargues de todo lo de la casa no hay problema. División de roles. Cuando aparezca algo, nos dividimos los roles de las cosas de la casa de nuevo'. Nunca lo cumplió. Empezó a tomar cada vez más y más y luego yo llegaba de la pega y él estaba raja borracho y drogado, y la casa patas pa arriba. (Sí, me empezó a robar para comprar copete, y cuando no, sus papitos le transferían).

Primero se lo empecé a conversar en buena, y me decía lo mismo que a ti, que lo entendía, que se pondría las pilas, pero nunca lo hacía. Entonces cada vez le empecé a insistir más en el tema y mis ánimos empezaron a cambiar porque yo ya no aceptaba palabras y quería hechos, estaba chata. Y entonces se empezó a poner violento. Cada vez que le hablé del tema sentí que hablaba con una muralla, hasta que un día, esa muralla me atacó.

No te imaginas lo que significaba para mí. La mochila que tenía en la espalda y la desilusión, la confusión, la falta de comprensión. Lidiar con él ya era difícil también, y hacerle entender, obvio que aún más. La frustración también, de sacarte la cresta trabajando y la otra persona abanicándose, pero se negaba a irse. Me hizo perder arriendos por sus escándalos y muchas otras cosas.

Conversaciones como: 'oye, no estás aportando, dejaste de ayudar en la casa, ¿por qué tienes que estar en esos estados cuando llego?' lo hacían explotar y me empezaba a tratar horrible. Luego me puse más mala onda y ya se lo empecé a decir en mala, porque mi paciencia se colmaba, y obviamente reaccionaba peor. Yo no podía creer como alguien que decía amarme y que yo había tratado con tanto aprecio no valorara mi sacrificio, mi lucha diaria por llegar con el pan a la casa y que hasta se burlara de mí cuando se lo decía. Una vez me estuvo ahorcando y los vecinos tuvieron que llamar a los pacos. Hasta el día de hoy, niega haber hecho eso, pero están las denuncias de los vecinos tanto como mías.

Luego vino toda una lucha por tratar de sacarlo de mi vida, donde vinieron ordenes de restricción, que créeme, no sirven de nada. Por favor que no tengas que llegar a eso. Las órdenes de restricción no sirven. Tú avisas a los pacos y ellos luego lo sacan y lo dejan libre ese mismo día y el mismo día él vuelve. Y luego ya no te toman en serio ni los pacos porque los has vuelto a llamar, y te culpan a tí.

He llorado y pataleado con el juzgado de familia: me culpan. He contactado a su familia: me culpan. He llamado a los pacos: me culpan. He contado el problema a mis amigos: me culpan. Y podría apostar que quienes lean esto, me culparán también. Hasta con miedo lo escribo.

Pero la gente no entiende que es difícil, que si el loco se las arregla para sacar copias de tus llaves o romper ventanas para entrar de nuevo, o si se niega y se pone violento si le dices que se vaya, es muy difícil. Uno no puede cambiar de arriendo a cada rato, de chapa a cada rato.

Este loco partió como lo que tu describes, amiga de la confesión #37457, y luego se me ha hecho imposible lidiar con él. Lo echas, lo sacas con pacos y él siempre puede estar en algún lugar. Esperándote afuera de la pega. En tu casa diciéndote que no se va a ir, etc. Y además el maltrato psicológico te hace difícil lidiar con esto. Se victimizan, tú eres la culpable, y la incomprensión del entorno muchas veces te hace errar en hasta creerlo, en hasta creer que estás mal.

Quizás tu chiquillo no es tan enfermo como el que yo describo, pero si te dice que lo entiende y no hace nada, una y otra vez, es una señal. Es un vago y un cafiche. Y ellos luego creen ya poco menos que es tu obligación mantenerlos y nunca entenderán. No le des ese espacio. Yo sigo en esta lucha por sacarlo de mi vida. Me ha hecho perder muchas cosas y aún cuando aparece en mi casa fuera de mi voluntad cree que soy yo la que está mal y se burla y me dice que vaya a terapia por no querer recibirlo o por querer hacer algo para echarlo. Mi caso es extremo, lo sé, pero cuando leí tu confesión me emocioné porque así empezó en mi caso también. Por favor, deten esa situación ahora. Cada momento que pasa, es más difícil salir de ahí. Y más difícil que te ayuden. Necesitarás cada vez más ayuda, pero cada vez la gente te entenderá menos, te juzgará más, y él tendrá más poder.

Estas personas, estos cafiches, se encargan de alejar a tu gente también. Tus amigos y tu familia terminan amándolos u odiándolos, pero sea como sea es a ti a quien juzgarán. Porque desde afuera es súper fácil criticar y creer que todo es fácil, sin saber lo que uno realmente vive.

Espero mi historia pueda ayudarte tanto a ti, como a alguien más que la esté viviendo, o a alguien que pueda tener en su entorno a alguien viviendo cosas como esta. Resumí mucho, si algún día contara todo lo que viví con él, y que vivo a diario, podría escribir un libro.



No te reprimas. Completamente anónimo.

Suscríbete a nuestra lista de correo.

Ingresa tu email y te mandaremos las últimas confesiones
Nosotros valoramos tu privacidad, nunca compartiremos tu correo con nadie.