Y este fue mi adiós
La culpa fue mía. Y es que nunca me diste razones para quedarme, yo lo hice porque te amaba. Te dí el poder de destruirme me puse como trapero para pisotear, me mentí y autoconvencí de que quizás podríamos ser algo que anhelaba, una ilusión que quise creer, preferí poner una venda en mis ojos y tapar la verdad aludiendo un falso amor correspondido, en el que un cómo estás o cómo te fue eran muestras de cariño, que patétic@
Y ahí seguía a sabiendas de que no era mutuo, que no era parte de tu vida, que por más que quisiera no me dejarías entrar porque no querías, no me amabas, no te importaba y porque me lo repetías hasta el cansancio que nunca me mirarías con otros ojos.
Pero te puedo asegurar que mi sentimiento era sincero, disfrutaba de tu compañía, escucharte, mirarte, besarte.
Despertar juntos fueron momentos de profunda felicidad.
Mi responsabilidad la asumo me dejé llevar por mis estúpidos sentimientos, pero jamás entenderé el por qué apareciste nuevamente, cuando por fin estaba empezando a olvidarte, después de que tuvieras una relación fallida, quizás necesitabas levantar tu ego, tu autoestima y si te sirvió espero que sí, que mi destrucción no haya sido en vano.
Te deseo un buen amor, uno correspondido y sincero.
Hasta con el alma rota sigo siendo ton@ no quiero que sufras.
Desconozco si es que lo leerás, quería despedirme del amor que me enseñó a como no ser nunca más.
Te abrazaré infinitamente.
