Perro travieso
Era un día viernes. Estaba invitado a un cumpleaños, pero me quedaba poco dinero. Le pedí a mi mamá que me prestara diez mil pesos, más que nada para el taxi, total ya me pagaban en los próximos días. En esas cosas, como familia, somos bien responsables y nos prestamos y devolvemos el dinero como corresponde. Cuando iba saliendo, mi mamá me señala que me dejó el billete en su velador. Fui a buscarlo y no estaba. Raro, ella estaba muy segura de que me lo había dejado allí hacía unos minutos. Lo buscamos y buscamos y nada. Era verano tenía su ventana abierta, así que pensamos que podía haberse volado con alguna brisa. Nada de nada. Nunca estuvo. Al final mi mamá sacó otro billete y me lo prestó, para no atrasarme más y total después encontraríamos el billete.
Pasó el viernes y el sábado. El día domingo, cuando mi mamá y mi hermana iban a la iglesia en la mañana, me puse a hacer aseo dentro y fuera de la casa. Dentro de eso, estaba barrer las heces que dejaban mis perritos, las cuales identificamos a quién pertenecen, jajajaja.
Cuando recogí las heces de Emilio, mi perro más grande, ahí noté por sus colores algo raro: ahí estaba el billete, partido en varios pedazos y envuelto en una caca. Al final debí pagarle 20 mil a mi mamá.
¿Lo laboral? Emilio fue regalo de una colega. ¡Amo a mi perro!
