El principe se volvió sapo!
Queridos lectores, hace algún tiempo siento que cada día me apago lentamente, es como si me sacaran mi energía , esa energía que tenía tan bonita dentro de mi. Hoy con lágrimas en los ojos vi una foto desde hace un año, donde lucia muy linda y contenta. Pues hoy ya no está ese brillo en mis ojos. Hasta mi cabello está seco, mi piel está diferente.
Vivo con mi pareja, que tiene más defectos de los que el mismo podría verse. Cree que todo lo hace bien, y si, es atento y creo que lo hace porque no tiene donde estar. Sus palabras suenan a mentiras, cada vez que se me acerca pienso en que estaba pensando cuando acepté estar con el. Su forma de ser es muy ambigua, siento que ya no es lo mismo, me agobia cuando llega al departamento e invade mi espacio. Cuando está, es cuando quiero estar más lejos de él. Me miró al espejo y siento que ya no es lo mismo. Me consume entera, y no dispongo de mis tiempos. Es como quien dijera esos maltratadores pasivos. De esos que creen que todo lo hacen bien, pero no es así.
Hace un tiempo que el cambió, esta distante, creo que solo le sirvo para lavarle su ropa, planchar y hacerle comida. Muchas veces me dice que me ama, pero ya no le creo, eso se siente en el aire, creo que lo hace por hacerlo, su forma de querer es extraña, su humor me deja pensando si en realidad me quiere tanto como dice y me respondo sola.
El es un bebedor, no hace el típico show de los borrachos, pero ese olor que está impregnado en la piel y en la boca. Cree que no me doy cuenta que bebe todos los días un poco. Cree que el olor a trago se quita con lavarse los dientes.
Ya no es lo mismo.
Se que me dirán que tengo la respuesta en mis manos, pero por dios que cuesta soltar.
Es manipulador de situaciones, se hace el buen hombre, pero no lo es.
Hoy me miraba al espejo y miraba mi foto y me di cuenta que hay personas que una permite que consuman nuestra paz y energía interior.
Tampoco es una pareja que no pueda soltar por el sexo, ya que pocas veces tengo ganas de estar con el, porque ya no nace eso. Me nace estar sola y tranquila, a veces es un gran tipo y otras soy la que solo sirve para ser una dueña de casa y a sus órdenes.
Quiero crecer como mujer, quiero estudiar, quiero viajar, quiero salir tranquila, quiero verme Bonita, así cuando nos vimos la primera vez.
Jamás pensé que ese hombre que creía iba a ser buena pareja se convertiría en un hombre mochila. Al cual cargaría con el todo este tiempo.
Escribo en paz, porque no estoy en mi depto. Y caminando hacia un pequeño río que hay cerca me sentí con la confianza de leer sus consejos.
Me estoy apagando de a poco.
Siento que me equivoqué al creer que el valía la pena... Deje de tenerlo en un altar. El príncipe se volvió el sapo que siempre fue.
