Pude salir de ahí
Quería contarles mi historia, para que cuando cualquiera se atreva a decirles que no pueden hacer algo, no lo escuchen.
Nací en un campamento de esos de los 80, mi progenitora “la señora” no sólo era puta, además drogadicta, alcoholica, floja y sucia. Fui la cuarta hermana de un sin fin de niños.
Pase hambre, frió, piojos, sarna, violencia física, psicológica y un sin fin de vulneraciones. Comíamos poco y nada, cuando una de mis vecinas que trabajaba en un casino nos llevaba sobras, me imagino de su cocina, ella nos tenía cariño. Imagínense que dentro de la pobreza del campamento éramos el ultimo pelo de la cola. O comíamos cuando uno de los “amigos” “tíos” llegaba con alguna cosita.
Mi progenitor, se desentendió de mí, pero sabía que existía a diferencia de mis otros hermanos.
A los 12 años, llegando de jugar del barrial me encuentro con “la señora” acostada desnuda en el colchón y uno de los “tíos” intenta abusar de mi hermana menor, todavía no entiendo como fui capaz de lanzarme como fiera sobre ese animal, grite con todas mis fuerzas, me lanzo sobre la pared y volví a pararme y seguir gritando, me volvió a golpear y otra vez. Con todo ese escándalo, llegaron los vecinos. El tipo salió huyendo. Me hospitalizaron, nariz y pómulo roto al igual que un brazo, no podía comer, la mandíbula trabada y el dolor absoluto de no querer seguir viviendo.
Pasaron varios días, nadie me fue a visitar. Al día de hoy me imagino que “la señora” ni se enteró.
Nunca supe como mi abuela paterna llegó al hospital, fue cada dos o tres días hasta mi alta. Me llevo a vivir con ella, del campamento solo fui a recoger mi único tesoro, una muñeca de trapo, pelo rojo, pecas, no se si las recuerdan? Un día me la encontré en la calle y era mi único tesoro. Nadie me dijo nada, solo me fui.
Mi abuela era una mujer que no sabía leer ni escribir, trabajo de nana hasta que me llevo a su casa. Una vez me dijo que había renunciado a su trabajo porque la única forma de volver a enderezar un árbol era con paciencia y trabajo.
Nos levantábamos a las 5 de la mañana, ella hacía pan, dulces y la ayudaba. De ahí me iba a la escuela, siempre pensé que era tonta, que no aprendía y me frustraba, nunca lo fui, solo que había que ir todos los días y tener paciencia para aprender.
Sus ex patrones la querían mucho y fds por medio íbamos para su casa para asear y siempre le regalaban muchas cosas.
Mi abuela en su pobreza, tenía casa propia, limpia, todo olía bien y era extremadamente disciplinada, me enseñó la importancia del trabajo, ser ordenada, siempre me decía “hija la Plata no quema” no la gaste en estupideces. Trabaje en cualquier cosa para ayudar en la casa. En esa época faltaba de todo. Comprarse un par de zapatillas era un real lujo y las cuidabas como hueso santo.
Me fui a liceo técnico, hice mi práctica y trabaje en una empresa relacionada con la minería, me contrataron. Cruzaba todo Santiago para llegar. Escuchaba, aprendía, preguntaba, me quedaba hasta la hora de la callampa para cuidar mi pega. Me seguía levantado a las 4.30 (para ayudar a mi abuela y después cumplir en el horario). Los fds vendíamos dulces y pan en la feria. Al cuarto año, en esa empresa, llegó una conocida del campamento, “la cuica del campamento”, por alguna razón me hizo la vida a cuadritos. Inventaba que ascendía ya que además de asistente era igual que “la señora” puta, me saco tanto los choros del canasto que un día, a la salida del trabajo, le saque la csm, me di el gran gusto de mi vida. Renuncie después de eso.
Dejando las patas en la calle tirando curriculum, en una de las empresas a las que pase; me encontré con un ex gerente con el que había trabajado y me dio pega directo con él, mismo rubro, pero en tecnología. Aprendía, escuchaba, me volví a quedar hasta la hora de la callampa intentando surgir, preguntaba; cuando distinguía a cualquiera que estuviera dispuesto a enseñarme algo sobre los equipos, sobre los computadores, sobre procesos, la verdad que los estrujaba.
En poco tiempo era la cara visible para muchos clientes. Uno de ellos me ofreció un trabajo mejor pagado en el norte. A esa altura nuestra situación financiera había mejorado mucho, mi abue seguía haciendo dulces, pan y había instalado su boliche.
Me fui al norte, la empresa se fue a la xuxa por mala administración. En tecnología yo sabía todo hasta ese momento, mi finiquito fue un poco de Plata y una camioneta más vieja que mi abuela. Tenía ahorros. Siempre he vivido con lo Justo. Me lance a ofrecer servicios, mantenciones, habían muchos desempleados de la misma empresa, me comunique con los clientes. Hinché las pelotas hasta decir basta y adivinen... entre!!! Ese día me cure raja celebrando. Peso que llegaba, peso que invertía. Al comienzo me relacionada con el último mando medio y hoy con gerentes, dueños e inversionistas. Tuve que aprender inglés, de vinos, usar cubiertos, vasos (qué xuxa la obsesión de poner tanta wea en la mesa, si con un vaso y una cuchara la haces). Aprender de estupideces superficiales como marcas de relojes, lanchas, lo que estuviera de moda, en las reuniones de lo último que se habla es del negocio en sí. (Los flaites y los cuicos son iguales, hablan puras weas). Hasta un auto de lujo me compre, si me preguntan si lo hacía para encajar... lógico! Hasta queso azul aprendí a comer y lo encontraba asqueroso, pero no iba a vomitar cada vez que me lo ofrecían como el gran manjar y ofender susceptibilidades.
He sobrevivido a todas las crisis y sigo aprendiendo.
Mi abue vivió como reina hasta que me dejó, llore a mares y la sigo extrañando.
Hoy vivo como reina, tengo un lindo esposo y 2 hijos, después de mucha, terapia, fui mamá vieja.
Una vez me llamo la “señora” me imagino que saben para qué... Plata. La mande a freír monos al Africa como se merecía y la amenace con meterle abogados y puras mentiras, jamás me volvió a marcar.
En el camino me aportillaron millones de veces, me acosaron viejos asqueroso, inventaron weas, varias humillaciones, malos ratos, malos tratos, más de alguna vez llore prácticamente lágrimas de sangre; pero nada es más doloroso que lo que viví de niña. No sé si han visto la película de Rocky? marcó mi vida. Aunque me saquen la csm jamás me rindo, ni hoy ni jamás.
Le di la vuelta al destino, ni mi origen, ni mi infancia, ni mi dolor y rabia, mis traumas, mis fobias, ni todas las carencias me definieron.
Si me preguntan o me dicen que mi abuela fue un detonante o cambio mi vida, pues ella tuvo 3 hijos y ni un brillo (incluidos al sw de progenitor, alcoholico, flojo y garrapata ).
Salí del mierdal, aproveché la oportunidad que me dio la vida y las pocas que tuve en el camino, me aferré a ellas y no las solté. Cuando eres pobre las oportunidades tienes que créalas.
Al día de hoy, me sigo levantando entre 4.30 y 5 am, algunos días hago pan y dulces. Cada vez que me meto a la ducha o como o prendo una estufa y no me recago de frío, agradezco el poder hacerlo. Cuando abrazo a mis hijos, juego, me rio o los reto, los disfruto a concho, no me cabe que existan padres que no entiendan el verdadero privilegio que es tener un ser que te hace ser mejor cada día.
No entiendo la flojera, el conformismo y sobre todo la victimización; es sin duda la peor enfermedad que nos metieron a los pobres. Podría haber elegido ser puta, borracha, drogadicta, floja, parasito, vivir quejándome, culpar al sistema, culpar a mis progenitores, podría haber elegido una pareja maltratadora, llenarme de cabros chicos y hundirlos en la pobreza, podría haber elegido suicidarme (lo pensé muchas veces, que tus padres no te amen se graba a fuego en el corazón), podría haber elegido el camino fácil ; pero transforme toda esa rabia y vulneración en herramientas y sobreviví.
El camino es largo, cuesta arriba y llevas la pobreza como piedra de mil toneladas en la espalda, pero se puede salir de ahí. No basta con solo andar pidiendo a los astros, A Dios, creyendo que intencionado weas todo cambiará, tienes que sacrificarte, esforzarte, sacarte la venda, aprender, escuchar y pararte cada vez que te tiran al piso aunque te cagues de dolor, cada vez que sientes que no eres valorado busca más oportunidades, no sabes quien puede estar mirando. Dale a tus hijos la oportunidades de cargar con menos carga de lo que tú llevaste, disciplínalos (no me refiero malos tratos, sino a los hábitos).
Antes de despedirme, me costo tanto escribir esto, reviví mil cosas que he ido superando en el tiempo. Siéntanse orgullosos de salir de ahí!
