Amor y perdón
Soy seguidor de esta página y quería desahogarme, vengo de una familia de esfuerzo tengo unos padres que son de provincia y aquí en Stgo, se conocieron. Tengo más hermanos.
Desde muy niño me ha gustado estar solo no soy de identificarme con grupos, me encanta mi soledad y el hecho de no intentar caerle bien a alguien, pero esto cambió desde que empecé mi vida laboral, me tildaban de raro, recuerdo una vez que me acusaron a mi jefatura por la distancia que yo hacía sentir a los demás.
Mi madre siempre fue muy dura conmigo, me pegaba muchísimo y aplicaba guerra sicológica, humillándome, siempre garabateándome, ella trabajaba en lo que podía al no tener enseñanza básica completa, recuerdo una vez que me agarró en el baño, me tiró contra la pared y me rajó la polera, me agarraba a golpes.
En otro momento (de los innumerables que tuvo) ella había tenido un problema con una vecina y al llegar a casa me queda mirando y siendo yo un niño me dice contigo me voy a desquitar y agarra una manguera y me da en las piernas, sentí tanto dolor, siempre la recuerdo encima de mí, crecí sintiéndome muy humillado.
Varias veces me enfrenté a ella y a mi papá que era igual y peor de violento, a él le encantaba el boxeo y cuando yo tenía 17 años fue a mi pieza, yo sabía que me pegaría, entonces me dije, para que defenderme si era peor, así que dejé que me pegara, que se desquitara, no puse un mínimo de resistencia, recuerdo ese día de verano, escuchando como se acercaba, abre la puerta de mi pieza y me agarra a golpes, pero que más podía hacer, siempre me hacían sentir que mi pensar mis opiniones no valían nada.
Llegué hasta un sicólogo porque me dio depresión, crisis de pánico y ansiedad, no podía subirme a una micro, pero sólo fui una vez porque este sicólogo, me dijo a los 18 años que debía irme de mi casa por todo lo que le conté. Pero a dónde me iba, qué hacía, si no me sentía capaz de sobrevivir por mí mismo, en absoluto, además de esta poca personalidad y la nula capacidad de sociabilizar.
No tuve una adolescencia normal, mi familia jamás me llevó de vacaciones en los veranos, una vez en el colegio nos preguntaban a qué lugar fuimos en las vacaciones y yo en mi interior deseaba que a mí no me preguntaran. Mis compañeros nombraban, playas, campo y al final me preguntan a mí... yo todo nervioso digo que no salí y la profesora me dice... pero al menos fuiste a la piscina, yo le moví la cabeza de manera afirmativa, pero ni eso conocía, estuve todo el verano en casa haciendo aseo todos los días, esto no lo contaría a viva voz, me daba mucha vergüenza, así que preferí mentir.
En los meses de enero y febrero me paraba afuera de la piscina municipal que estaba cerca de mi casa y estaba por mucho rato mirando como nadaban, jugaban, viendo como compartían los niños y sus padres, deseaba tanto estar ahí y disfrutar.
La violencia física y verbal fue el sello de mi vida y yo siempre decía en mi interior que no podía faltarles el respeto a mis padres, porque siempre fui muy espiritual, siendo niñito yo juntaba mis manitos y oraba sin haber ido a una iglesia, tenía esta sensibilidad hacia lo invisible.
Cuando salí de cuarto medio trabajaba en cualquier cosa, en ese tiempo hacía aseo porque era lo mejor que sabía hacer, mi mamá siempre me repetía que trabajara como panadero o en construcción, sin desmerecer estos oficios, pero nunca me empujó a estudiar una carrera, yo sólo deseaba que me apoyara, yo hacía todo lo demás, trabajaba si era necesario, pero ella sólo quería que trajera dinero a la casa.
En ese tiempo al ver que yo estaba trabajando, realiza el siguiente comentario... ahora quiero nietos, diciéndome que debía tener pareja y darle nietos, en ese momento en mi interior dije... NO TE LO MERECES. Me sorprendí tanto de este pensamiento interno, pero me fue espontáneo y me di cuenta que el maltrato te puede dejar heridas que te marcan profundamente. No tenía pareja menos iba a tener hijos, tenía tanto miedo de repetir estos patrones de violencia y agradezco no haberlos tenido porque quizás hubiera tenido arranques como los que tenían mis padres hacia mí.
Laboralmente me ha costado tanto desenvolverme, logré especializarme en un oficio administrativo y sacar una carrera, he sido bien catalogado, pero hay situaciones que me desagradan tanto por ejemplo, tener compañeros y en especial compañeras que utilizan garabatos para referirse a situaciones o personas, porque me recuerda mi infancia a mi mamá, cuando me insultaba, también cuando hay situaciones de injusticia hacia las personas, me recuerda los momentos que yo viví siendo niño, es tan frustrante.
M encantaría vivir solo y no sociabilizar con nadie, pero es imposible, también entiendo que los demás no son culpables de lo que yo viví. Hasta el día de hoy no he tenido pareja porque simplemente no tengo interés de compartir mi vida con alguien, sé que no estoy sano emocionalmente. La depresión, crisis de pánico que viví en la adolescencia lo superé con voluntad propia, sin sicólogo, pero sé que sólo la manejé porque pienso que esto no se cura, sino que se maneja, gracias a Dios la he manejado pero el tema del trato con los demás, eso no lo he logrado superar.
Em los trabajos siempre destaco porque me enfoco en todo lo que hago, soy muy detallista y cerebral y eso gusta mucho, pero en mi interior desearía estar en mi mundo personal, me han ofrecido ser jefe, encargado de área, pero no me interesa, el tener que salir de mi zona de confort, el lidiar con tantas personas se me aprieta la guata. Mis jefes han quedado descolocados con mi actitud, me han ofrecido más de una vez cargos de confianza e ir creciendo en la empresa, pero no me interesa, no tengo esas habilidades sociales que tanto se necesitan en estas organizaciones. Hago lo mejor que puedo desde mi puesto laboral.
Tuve un jefe que le llamaba la atención el que yo no iba con ellos a jugar a la pelota después de la pega, porque si bien hago deporte, el que realizo es aquel que se practica solo, pero no supe cómo explicarle esto, preferí omitir mi comentario. Esto me estresa muchísimo en los trabajos, el estar dando explicaciones por todo. Al tiempo este jefe me ofreció un cargo de jefatura porque dijo que tenía muchas cualidades, pero nunca tuve ese interés en esa propuesta, trató de convencerme al tiempo después, pero yo no cedí.
Otro jefe en otro trabajo llegó un día con un supervisor zonal y me buscaron porque querían hablar conmigo, me dijeron que tenía el perfil para el cargo de jefe de área y me preguntaron si quería tomar ese desafío, y yo no sabía si ser sincero o mentirles, pero preferí ser sincero, les dije amablemente que no me interesaba, quedaron para adentro, porque había otro colega que buscaba ese cargo, pero ellos habían puesto los ojos sobre mí.
Con los años cambié de giro profesional, estaba en una empresa y nos llaman a una oficina a varios compañeros para informarnos que habría cambios y la jefa de sucursal nos dice... voy a necesitar un encargado del área... y este serás tú, y lo dice delante de todos, yo quedé helado, no sabía que decir si ya me había asignado, tomé el desafío y lo hice espectacular, pero me estresaba tanto el lidiar con el resto, quizás el no haber tenido experiencia me jugó en contra, al final renuncié, así de simple. Mi jefa casi se puso a llorar.
Me hice una vez por internet un test para saber si era Asperger y salió positivo, me identifiqué con todas las preguntas y desde ahí que pensé en visitar un sicólogo, entendí tan bien el porqué de tantas situaciones que he vivido desde niño.
Para uno esta condición, es tan complejo esto de desenvolverse en la sociedad, ahora entiendo que la violencia que viví más este trastorno me derivó a la depresión y ansiedad que tuve de adolescente, no soy sicólogo, pero creo que por ahí va la cosa, sentía que quería lograr tantas metas, pero no podía. Necesito visitar a un profesional e ir descubriéndome, conocerme más, no quiero partir de esta vida sin sanarme, aunque no soy viejo, pero esto me preocupa.
Es tan importante otorgarles confianza a los hijos, cariño, escucharlos desde que son chiquititos enfocarse en que sean niños con seguridad y autoconfianza, el buen trato es fundamental, generar un clima familiar de respeto y amor. Esto los marcará por el resto de sus vidas y será clave para que sean felices, no matarles su inocencia, así pueden lograr ser exitosos en su vida personal y laboral y si tuviesen TEA podrían manejarlo inteligentemente.
Aquí he leído confesiones de mamás que saben que sus hijos tienen esta condición y se esfuerzan tanto en sacarlos adelante, los apoyan en todo y eso me da tanta alegría porque eso necesitamos en la sociedad, si queremos contar con adultos íntegros y que sean seres felices es necesario que los papás, padrinos, tutores que estén a su alrededor sean empáticos con ellos y los apoyen.
Bueno gracia por leer, hace mucho frío creo que 4 grados y ya me voy a acostar, mis padres están en la pieza descansando, con el tiempo los he perdonado y los amo porque no supieron lo que hacían no eran conscientes de todo el daño que me produjeron, hicieron lo mejor que pudieron con sus escasas herramientas, hoy en día están delicados de salud y hay que estar pendientes de ellos.
¡Saludos y que tengan una grata semana...!
