desde mi vereda
Quiero comentarles algo que día a día veo en mi trabajo, y aunque sabemos que existe, siento que no le tomamos el peso a la situación. Soy matrona especialista en medicina sexual forense, básicamente, yo soy la matrona encargada de recibir a victimas de abuso sexual. Como pensarán, es un trabajo horriblemente desgastante, de pocos, con golpes durísimos, pero si yo la paso mal, imagínense la victima. ¿Ustedes tienen hijos, hermanos, sobrinos de quizá 8 años? yo si, una hija que amo y atesoro con mi vida, sabían que su edad es un factor de riesgo? la media de abuso sexual infantil es de 8.5 años acá en nuestro país.
He visto tantas cosas chiquillos, tantas, cosas que ojalá nunca ustedes ni sus seres queridos tengan que ver ni mucho menos vivir. El abuso sexual es super común, es realmente terrible ver a estas pobres victimas (si se los pregunta, 9 de 10 que atiendo, son mujeres) en ese estado, brutalmente vulneradas, que apenas pueden abrir los dedos de sus manos por la tensión que tienen, muchas veces pasan horas hasta que puedan sus músculos volver a su estado normal, antes de eso son verdades estatuas en posición fetal.
Cuiden a sus niños, pequen de exagerados, el victimario generalmente está en la misma casa, tengan ojo, revisen a sus hijos, creen lazos de confianza con ellos. Como mamá y matrona, se los pido, no confíen en absolutamente nadie, escuchen a su hija adolescente con pololo mayor, escuchen a su hija universitaria, a su niño en el jardín, al hijo de tigre que sale de carrete, escuchen y eduquen.
