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Fruta podrida

Entré a trabajar al sector público, lo único que quería era un trabajo estable e iba con todas mis ganas y buena intención, llegaba a las 8:00 a ponerle, trataba de solucionar todos los problemas a la gente, y lo hacía porque me nacía. Con el tiempo las personas que ya trabajaban ahí empezaron a ofrecerme un tecito a las 8 am. Al principio me negaba, decía, noo si tengo que empezar a trabajar, después acepté. Luego fue el tecito y un pancito, y así se fue alargando a veces hasta las 9 am o más. Me di cuenta que la única que llegaba a trabajar era yo, porque todos se iban a tomar un buen desayuno al trabajo.

Después la mala intención que tenían con la pobre gente, pudiendo solucionarles el problema inmediatamente, las citaban 1 semana después, sólo porque les daba la gana.

Así me fui desencantando, me eché a perder, ya no tenía las mismas ganas de darlo todo. Nadie te lo agradece, todo lo contrario, el jefe le da lo mismo, si anda con la wea barre contigo igual. Me sentí una fruta que se pudrió porque las demás ya lo estaban. Trate de cambiarlo pero no se pudo.

Al final renuncié, me aburrieron.

Podrían hacer lugares donde la gente si quiere trabajar, y otros para los que quieran sacar la vuelta.



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