Historias de gatos
Tal vez ni siquiera publiquen mi confesión porque puede resultar un poco fuerte pero aquí va mi historia con gatos.
Soy hijo de madre soltera y por eso siendo yo pequeño vivíamos con mis abuelos, ambos profesores jubilados de aproximadamente 70 años.
Desde chico que me han gustado los gatos y en la casa siempre habían michis, pero en esos años no existía lo que hoy se conoce como tenencia responsable y era normal que la gente tuviera gatos y perros sin control, sin llevarlos al veterinario, sin vacunas y sin esterilizar, simplemente la gente tenía animales y les daba comida casera porque parece que no existía la comida para mascotas que conocemos actualmente o era un lujo comprarla, por lo tanto a los gatos de la casa se les alimentaba con arroz mesclado con jurel de ese que viene en tarro.
Como el veterinario era algo solo para ricos en esos años los gatos de la casa nunca se esterilizaban y cada cierto tiempo nacían gatitos nuevos que al momento de nacer los metían en un balde con agua para ahogarlos y después botaban los cuerpos a la basura.
Ahogar a los gatitos recién nacidos era algo “normal” y recuerdo una vez que mi abuelo en vez de ahogarlos mató a palos una camada y eso me chocó mucho, pero cuando los ahogaban no me producía nada porque ya tenía normalizado en mi mente que cuando nacían los gatitos se tenían que ahogabar inmediatamente y como al nacer tienen sus ojos cerrados y con su cordón umbilical parecen ratones o cualquier bichito y tampoco había un lazo afectivo con esos pobres mininos.
Mi abuelo falleció hace 25 años y no era un monstruo como deben estar pensando, él era un hombre bueno, generoso, de un corazón tremendo, pero en la familia estaba la costumbre de ahogar a los gatitos apenas nacieran, cosa que también hizo mi madre y yo mismo seguí con esa costumbre.
A veces dejábamos a los gatitos, pero después costaba mucho regalarlos y una vez que dejamos una camada completa al poco tiempo adopté una gatita callejera que tenía infección en sus ojos, secreción nasal y una enfermedad respiratoria que contagió a todos los gatitos bebes y yo en mi ignorancia pensé que era una buena idea para mejorarlos lavarles sus pulmones con detergente, entonces llené un balde con agua, le puse detergente haciendo espuma y sumergí a los gatitos para que tragaran el agua pensando que el detergente les limpiaría los pulmones y se mejorarían, pero al final se murieron todos los gatitos mas un gato adulto regalón que también se contagió por la gatita recién adoptada que venia enferma y que después terminó mejorándose y que al principio me producía rechazo por ser la causante de la muerte de mi gato regalón, pero después con el tiempo pasó a ser mi gatita favorita porque era muy tierna, muy agradecida y pequeña de tamaño por la mala alimentación que tuvo en su crecimiento al haber sido una gatita callejera y enferma hasta antes de que yo la adoptara.
Me casé y tuve 1 hija, siempre teniendo gatos, recogiendo algunos michis callejeros que encontraba, pero siempre ahogando a las crías recién nacidas porque era lo que me habían enseñado desde chico.
A veces cuando nacía un gatito bonito lo dejaba, pero varias veces me pasó que a las pocas semanas encontrábamos al gatito muerto porque uno de los gatos adultos de la casa se comía la parte superior del cuerpo dejando solo la parte de la guata hasta la cola, cosa que mi hija pequeña también vio y sabía que pasaba porque ocurrió en varias ocasiones que encontrábamos a los gatitos muertos comidos por los otros gatos, entonces después cuando nacían otras crías y yo las ahogaba le decía a mi hija que otra vez uno de los gatos machos se había comido a los gatitos recién nacidos, era la excusa perfecta porque obviamente no podía decirle que yo mataba a los gatitos.
Con mi hija ya un poco más grande no podía seguir diciéndole que todos los gatitos que nacían se los comían los otros gatos y tampoco quería seguir ahogando a las crías, así que esterilicé a todas mis gatas y gatos para terminar con esa costumbre de ahogar a los gatitos recién nacidos y desde entonces todos los michis que he seguido adoptando los esterilizo.
De esto ya han pasado algunos años, mi hija ya esta grande y nunca supo que yo ahogaba a los gatitos cuando nacían porque siempre creyó que se los comían los otros gatos adultos de la casa.
Actualmente sigo teniendo gatos, todos esterilizados y les compro comida premium de esa cara que no venden en el supermercado y aunque se puede decir que fui un asesino serial de gatos bebés es porque así me criaron desde pequeño y para mí era normal hacerlo.
