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Usted no opine

Parto este relato indicando, que soy hombre y cuando se habla el tema del aborto, digo que estoy a favor del que ya se ejerce en Chile (3 causales) y no del aborto libre. Esto, debido a que considero que existen métodos de anticoncepción, que incluyen la vasectomía en hombres, y además de que falta educación sexual en los colegios y, por otra parte, hay casos mucho más importantes, a mi parecer. Si alguien es aquejado de un cáncer, por ejemplo, es un problema muy serio y angustioso y hay familias que deben hace bingos, rifas y/o eventos artísticos para conseguir fondos y cubrir sólo en parte sus gastos. Hay muchos casos en que pierden hasta sus casas y/o sus automóviles con tal de solventar tanto gasto. Esto, por dar sólo un ejemplo.

Bien. Sé que muchas personas pueden estar o no de acuerdo con mi punto de vista. Pero ES SÓLO ESO: UN PUNTO DE VISTA. Ni la opinión mía ni la de cualquiera de nosotros va a determinar el futuro de la humanidad.

Al respecto, quiero contar que tengo una medio hermana, producto de un affaire que mi papá tuvo a hace muchos años, a la cual accedí a conocer y aceptar. Le tengo cariño, la verdad. Inclusive una vez (cuando yo ganaba unos 300 mil pesos, con suerte) me pidió ser aval de ella en caso de quedar en la universidad y accedí gustoso, aunque al final no se concretó por otros motivos. Compartimos varias veces, nos reíamos y pasé por alto algunos detalles de ella que no me gustaban, sabiendo que todo tenemos nuestra forma de ser y que nadie es perfecto.

Sin embargo, un día esta chica se enteró de mi postura ante el tema del aborto libre. Su reacción: me hizo mierda en las redes sociales. Publicó algo que yo había subido, nada de ofensivo, y me trató de ignorante y mal educado (hasta con una frase del programa del a doctora Polo, que no es un referente para mí) y sus amistades me pisotearon con sus comentarios. Sacadas de madre fueron incontables. Ella sobre todo. Se echó al bolsillo la actitud que yo siempre tuve con ella y que la había aceptado sin chistar pese a que cuando nos enteramos de su existencia en mi familia había la habíamos pasado muy mal. Pero yo decidí aceptarla, apoyarla, quererla y no quise contarle que su madre había pensado no tenerla y que mi papá se opuso a ello y siempre envió el dinero que correspondía y más.

Ella actualmente es una gran profesional y tiene muchas habilidades y virtudes, que no dejo de admirarla. Pero creo que por tener un punto de vista distinto yo no me merecía tal trato ni su odio. Tengo amigas y familiares que al tocar este tema, con algunos compartimos y con otros no, hombres y mujeres. Tengo amigas hasta dirigentes sindicales que, para mi asombro, opinan como yo y otras de imagen más conservadora que piensan distinto. Y la verdad somos bien amigos sin armar una riña por cualquier cosa.

Creo que cuando se toca un tema país perfectamente podemos opinar todos. Hombres y mujeres trabajadores pagamos nuestros impuestos y si estamos en desacuerdo o de acuerdo con algo, ante todo debemos dejar de lado los dogmas y opinar respetuosa y objetivamente. Repito, tu opinión y la mía son sólo eso: OPINIONES. ¿No sabemos o no tenemos capacidad como seres humanos de debatir temas sin descalificar a la otra persona? ¿O tenemos obligación de pensar como piensa un grupo determinado? Creo en la libertad de expresarnos sin presionar a nadie a que piense como nosotros y si queremos convencer a alguien, que sea con fundamentos, no a punta de insultos y descalificaciones, dado que éstos quitan toda validez a algún argumento. Insultando y atacando nosotros mismos nos quitamos la oportunidad de hacer valer nuestra opinión. Y, vale decir, que opinar distinto no te convierte en un seguidor de una lado político: ser anti aborto libre no te convierte en un derechista ni ser pro aborto no te convierte en un comunista. Cada cual tiene su punto de percepción en temas valóricos y prácticos.
Sé que con este relato infortunadamente me llevaré varias descalificaciones y reacciones, pero gustoso acepto dialogar, eso me gusta. Como profesional de las comunicaciones es una característica, que para algunas personas es un defecto.

“No estoy de acuerdo con tus ideas, pero daría mi vida por defender tu derecho a expresarlas”.



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